Madrid.- Contra la despoblación en la conocida como España vaciada, gestión forestal y el cultivo de plantas aromáticas medicinales para hacer aceites esenciales. Estas son las recetas del proyecto Biovalor, que ha demostrado que estas prácticas constituyen una alternativa de negocio real para combatir el reto demográfico.
Así lo han explicado a EFEverde la coordinadora del proyecto del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), Raquel Ramos, y el ideólogo e investigador principal del mismo, Luis Saúl Estevan.
El programa, que se ha extendido desde julio de 2022 a diciembre de 2025 y se ha desarrollado en Cuenca, Guadalajara, Soria, Teruel y Zaragoza, ha tenido como objetivo impulsar la bioeconomía mediante un negocio basado en aceites esenciales gracias a la gestión forestal y al cultivo de especies aromáticas.
«El proyecto lo que busca es vislumbrar una alternativa que, en base a un negocio y aceites esenciales, puede ser más interesante en estas tierras de baja producción que un modelo federalista», ha explicado Estevan.
Para ello, se han «puesto los guantes» y «embarrado», han tenido experiencias de 90 hectáreas forestales, han cultivado especies aromáticas tanto en Aragón como en Soria y han hecho una labor pedagógica para que agricultores veteranos y jóvenes vean esta opción como una realidad.
Los resultados, prometedores, ya que han demostrado que la gestión forestal sostenible y el cultivo de plantas aromáticas medicinales constituyen alternativas rentables y reales, siempre que se realicen bajo condiciones adecuadas de planificación, escala y manejo.
De hecho, han puesto en marcha un mapa de la zona para conocer qué especies son las mejores en cada lugar y defienden que estos resultados se pueden extrapolar a otras zonas, siempre que se adapte las especies «a la zona y a las condiciones climáticas», en palabras de Ramos.
La gestión forestal y el mundo agrícola
«El proyecto está enfocado desde una vertiente que es un modelo de negocio de producción de aceites esenciales. Al fin y al cabo, esas fuentes de materia prima para producir aceites esenciales e hidrolatos pueden venir de dos sitios: uno que es el mundo forestal […] y otro el mundo agrícola», ha afirmado Estevan.
En el ámbito forestal, han tratado masas forestales jóvenes de pino silvestre y sabina, con podas y clareos que no solo han reducido el riesgo de incendios, sino que también han arrojado rendimientos de aceite esencial de entre dos y cuatro kilos por tonelada.
«El problema de la gestión forestal no encuentra cómo financiarlo. Entonces, esto es buscar una salida a los residuos para que te puedan ayudar a financiar, lo que también tiene unas consecuencias positivas para la prevención de incendios», ha explicado la coordinadora del proyecto.
Al mismo tiempo, han estudiado otras formas de cultivo en tierras de baja aptitud agrícola como alternativa al monocultivo extensivo y han confirmado el potencial de comercialización de especies como el romero, el tomillo y orégano, al tiempo que han buscado otras que se adapten bien al terreno y tengan «otras salidas, como el tomillo blanco».
«Al final todo esto tiene una salida de dinero, de negocio, sobre qué es más rentable, pero también estamos hablando de que estas plantas aumentan mucho la biodiversidad y la mejora en el suelo», puntualiza Ramos.
Mayor información para los agricultores
Un proyecto que, aunque ha terminado, todavía sigue, ya que desde el CIEMAT van a mantener sus plantaciones para continuar investigando sobre posibles beneficios y así hacer que «cualquier empresa o emprendedor» pueda contar con «un mayor conocimiento» y datos que hagan que se queden en el lugar.
Para ello, Estevan cree que se debería apostar por un modelo de cooperativas, aunque reconoce que se trata de una área y un sector que no está muy acostumbrado a ello, lo que es «el mayor lastre».
«Es un modelo conocido, pero hay que aplicarlo a este tipo de pequeñas industrias y pensamos que espacios hay y posibilidades también», ha sentenciado.
Todo para que la España vaciada no lo sea tanto gracias a alternativas rentables de bioeconomía. EFEverde
mnc
Comernos los bosques, una vía para rentabilizar una gestión forestal a prueba de incendios




