Alemania ha elaborado una hoja de ruta en la que establece el marco normativo y las estrategias clave que aplicará en los diversos sectores «para alcanzar el objetivo de neutralidad climática y, de este modo, abandonar el uso de combustibles fósiles a más tardar en 2045», según consta en el documento.
La hoja de ruta ha sido presentada por el ministro federal de Medio Ambiente, Carsten Schneider, ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York que se celebra esta semana, con lo que Alemania se convierte en el tercer país en diseñar un plan para abandonar los combustibles fósiles, junto a Francia y Países Bajos.
En 2023, las partes participantes en la Cumbre del Clima de la ONU en Dubái (COP28), reconocieron la necesidad de abandonar progresivamente los combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas natural, fundamentalmente, para poder cumplir los objetivos climáticos y frenar el calentamiento global.
«Con su hoja de ruta, Alemania quiere dar un nuevo impulso a este proceso, de modo que el mayor número posible de países concrete sus respectivos planes. El abandono de las energías fósiles es decisivo para el éxito de la protección del clima: el 75 % de las emisiones mundiales se debe a la quema de carbón, petróleo y gas», afirma en un comunicado el Gobierno germano.
Clima y economía
Según la misma fuente, para Schneider, la situación mundial actual está generando una nueva dinámica en la política internacional de protección del clima tanto porque los fenómenos meteorológicos extremos muestran la urgencia de reforzar la protección climática, como porque cada vez más, los países son conscientes de lo costosas y peligrosas que son las dependencias de las energías fósiles.
En su opinión, no es aceptable que situaciones como la del Estrecho de Ormuz determinen «si las personas pueden permitirse desplazarse diariamente al trabajo» y «debemos y podemos superar nuestra dependencia de las energías fósiles».
«Con esta hoja de ruta no presentamos únicamente una estrategia climática, sino también una estrategia de política económica. El dinero que hasta ahora tenemos que gastar en importar petróleo y gas se destinará cada vez más a la creación de valor a nivel local».
En 2024, añade el comunicado, los combustibles fósiles todavía representaban el 65 % del consumo energético de Alemania: productos derivados del petróleo (36 %), gas natural (24 %) y carbón (5 %).
El 98 % del petróleo y el 95 % del gas natural fueron importados, al igual que la totalidad de la hulla. El coste total de estas importaciones ascendió en 2024 a 76.000 millones de euros, una factura que ha aumentado «considerablemente» desde la crisis relacionada con Irán.
Más renovables y movilidad eléctrica
La hoja de ruta de Alemania apuesta por el creciente uso de energías renovables en la generación eléctrica y la electrificación de la movilidad, la producción de calor y los procesos industriales, añade la nota, en la que se asegura que en 2045, el país será e climáticamente neutro y podrá funcionar de manera eficiente y rentable, sin depender de las energías fósiles.
En generación eléctrica, las renovables aportarán, al menos, el 80 % en 2030 y el país abandonará el carbón, como muy tarde, en 2038.
Las centrales eléctricas de gas regulables deberán poder convertirse al hidrógeno verde, de manera que, en 2045, Alemania disponga de un parque de generación eléctrica climáticamente neutro y sin energías fósiles.
El país apostará también por las bombas de calor y las redes de calefacción urbana para sustituir a los sistemas de calefacción basados en petróleo y gas. EFE Verde
atm
¿Quieres ayudarnos?
Y si aún no lo recibes, te puedes sumar a nuestra lista de correo aquí
Síguenos en Bluesky
Síguenos en X




