Pamplona.- Las obras para el derribo parcial de la presa de Enobieta, en Artikutza, avanzan según el calendario previsto tras su inicio el pasado mes de mayo, ha indicado el Gobierno navarro.
El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, José María Aierdi, junto al concejal del Ayuntamiento de San Sebastián Iñigo García y representantes de las entidades que participan en Life Kantauribai, ha visitado este jueves un proyecto específico de conservación de especies y hábitats que coordina el Ejecutivo foral a través de la sociedad pública Orekan.
«La actuación convertirá esta intervención en la mayor restauración fluvial de este tipo realizada hasta la fecha en Europa», ha destacado el Ejecutivo.
Ha agregado que los trabajos «permitirán recuperar la continuidad ecológica de la regata de Enobieta, afluente del río Añarbe dentro de la cuenca del Urumea, y restaurar el funcionamiento natural de un ecosistema de gran valor ambiental ubicado en el corazón de Artikutza».
Los trabajos, que se prolongarán previsiblemente hasta finales de noviembre, forman parte del proyecto europeo Life Kantauribai, destinado a la recuperación de ecosistemas fluviales y la mejora del estado de conservación de especies y hábitats ligados a los ríos cantábricos.
Con unas dimensiones de 43 metros de altura, 180 metros de longitud y 35 metros de espesor, la presa de Artikutza supera en tamaño a la presa francesa de Vezins, de 36 metros de altura, parcialmente demolida entre 2019 y 2020.
La actuación cuenta con la autorización de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico y con los informes favorables en materia ambiental y de seguridad emitidos por el Ministerio para la Transición Ecológica.
El presupuesto asciende a 1,3 millones de euros, de los que 640.000 euros serán financiados por el Ayuntamiento de San Sebastián y el resto por el proyecto Life Kantauribai.
Durante la vista, Aierdi ha recordado que «la actuación sobre la presa de Enobieta representa un hito en la restauración ecológica de nuestros ríos y demuestra que la colaboración entre administraciones, confederaciones, entidades y centros de investigación permite afrontar proyectos de gran complejidad con una visión compartida de futuro».
«La eliminación de barreras obsoletas y la recuperación de la conectividad fluvial son herramientas fundamentales para conservar la biodiversidad, mejorar la resiliencia de nuestros ecosistemas frente al cambio climático y garantizar el buen estado de nuestros ríos», ha destacado.
La presa se encuentra en la finca de Artikutza, situada en el término municipal de Goizueta (Navarra), un enclave adquirido por el Ayuntamiento de San Sebastián en 1919 para garantizar el abastecimiento de agua potable a la ciudad.
Sin embargo, durante la construcción de la presa, iniciada en 1948, se detectaron importantes problemas geológicos en uno de sus estribos, circunstancia que impidió que el embalse llegara a llenarse completamente.
Su capacidad quedó limitada a aproximadamente dos tercios de la prevista inicialmente. Posteriormente, el crecimiento demográfico de San Sebastián y de los municipios cercanos hizo necesario construir nuevas infraestructuras de abastecimiento, entre ellas la presa del Añarbe, lo que relegó progresivamente el papel de Artikutza.
La instalación perdió definitivamente su función reguladora en 2002 tras un fallo en su sistema eléctrico de maniobra. Después de analizar las alternativas disponibles y valorar tanto los costes económicos como los impactos ambientales, el Ayuntamiento decidió dejarla fuera de servicio y proceder al vaciado completo del embalse entre 2017 y 2019. EFE
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