El cambio climático no es una amenaza lejana o teórica, es una realidad presente y en aceleración que está configurando las condiciones económicas y financieras globales, según la subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, que ha urgido a acelerar la transición y la acción en adaptación para elevar la resiliencia de las economías.
La representante de la máxima autoridad financiera de España ha abierto con estas palabras la conferencia de alto nivel organizada en Madrid por la Red para la Ecologización del Sistema Financiero (red que reúne a bancos centrales y supervisores financieros de todo el mundo), y el Centre for Economic Transition Expertise (CETEx) y el TPI Global Climate Transition Centre, ambos de la London School of Economics.
«Nuestro trabajo es más urgente que nunca» debido al aumento de los riesgos físicos por unos fenómenos meterológicos cada vez más extremos y unos riesgo de transición cada vez más complejos, ha dicho a los expertos participantes en la conferencia.
A más resiliencia, más competividad
El actual entorno geopolítico muestra «hasta qué punto nuestro mundo está profundamente interconectado», según Núñez, que ha subrayado que estos desafíos ponen de manifiesto «una verdad urgente: la crisis climática no se detiene ante las tensiones políticas ni respeta fronteras».
Por ello, ha abogado por mantener el compromiso con el avance de la acción climática, el fortalecimiento de la cooperación internacional y la aceleración de la transición hacia un futuro resiliente y sostenible, al tiempo que ha subrayado que reforzar la agenda climática es fundamental para impulsar la competitividad y «construir una mayor resiliencia en nuestras economías».
En su opinión, competitividad y resiliencia se refuerzan mutuamente, de forma que «cuanto más resilientes seamos frente a perturbaciones medioambientales, energéticas y geopolíticas, más competitivos seremos; y cuanto más competitivos seamos, mejor preparados estaremos para sostener una hoja de ruta climática a largo plazo».
Decisiones basadas en datos y ciencia
Si bien la mitigación (reducción de emisiones para frenar el cambio climático) sigue siendo esencial para reducir los riesgos futuros, la adaptación se ha vuelto crucial para fortalecer la resiliencia, proteger a las comunidades vulnerables y garantizar la estabilidad los sistemas económicos y financieros frente a eventos climáticos cada vez más frecuentes y severos.
En este sentido, contar con datos climáticos fiables, comparables y suficientemente desagregados es la base de cualquier evaluación rigurosa del clima, ha aseverado la subgobernadora del Bando de España, que considera que sin ellos, ni los responsables de políticas ni los supervisores pueden anticipar plenamente los riesgos futuros ni diseñar respuestas creíbles y eficaces.
«Reforzar nuestra capacidad analítica es esencial para mejorar la calidad y precisión de nuestras decisiones. Solo mediante esfuerzos coordinados —basados en la ciencia, el análisis riguroso y una perspectiva a largo plazo— podremos garantizar que el sistema financiero apoye una transición sostenible y ordenada, ha advertido, tras recordar que el coste de la inacción supera con creces el de una transición ordenada», ha señalado. EFEverde
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