El desarrollo de proyectos biomiméticos es fundamental para la consecución de una economía circular y la reducción de la degradación ambiental

La biomimética, la ciencia que se inspira en la naturaleza para mejorar su cuidado

Enrique Verdeguer

Madrid, 10 dic (EFE).- La investigación y desarrollo de proyectos basados en la naturaleza es fundamental para la consecución de una economía circular y la reducción de la degradación ambiental, aseguran los expertos.

El tiempo, la financiación y el conocimiento son algunos de los desafíos que el biomimetismo debe superar con el objetivo de alcanzar un modelo de producción y consumo basado en la sostenibilidad.

La biomímesis es la ciencia encargada de estudiar la naturaleza con el fin de encontrar soluciones a problemas humanos a través de la adaptabilidad y equilibrio presente en el entorno natural.

Sin embargo, su prematura situación, junto con la ausencia de información y la falta de financiación no permiten a esta ciencia construir un modelo de estudio e implementación eficaz.

Economía circular

Luis Calle Sánchez, técnico medioambiental en Cruz Roja, defiende la biomímesis como una metodología que permite combinar la sostenibilidad y la innovación en casi todos los sectores, sin importar la disciplina o los objetivos del estudio.

Esta disciplina ofrece soluciones “directas e indirectas” para diversos problemas humanos, “desde la reducción del uso de productos contaminantes hasta la implementación de un sistema circular en fábricas”.

“Todo ecosistema es economía circular; la biomimética nos ofrece la oportunidad de alcanzar la sostenibilidad a través de la eficiencia”, asegura Luis Calle Sánchez.

Sin embargo, y pese a considerarlo un modelo en auge, el analista señala varios desafíos que dificultan la aplicación de la biomimética de forma global, como la falta de “un trabajo multidisciplinar”, que impide la construcción de planes integradores entre diferentes sectores, así como el desconocimiento en algunas áreas de investigación acerca del biomimetismo y sus beneficios.

“Cuando se presenta un proyecto biomimético a una empresa, gran parte no comprende lo que es y sus beneficios, lo que los vuelve reacios a invertir el dinero necesario para desarrollarlo”, explica el técnico medioambiental.

Kalundborg Symbiosis

Kalundborg Symbiosis, en Dinamarca, es para el experto el ejemplo perfecto de biomimética y simbiosis dentro de un marco industrial.

Esta ciudad, con cerca de 16.000 habitantes, se transformó en la década de 1960 en un gran parque ecoindustrial, donde actividades de diferentes sectores se complementan para reutilizar los residuos generados, a la vez que se establecen planes de conservación previos para reducir el impacto ambiental y social.

Por ejemplo, la refinería de petróleo STATOIL otorga a la fábrica de ácido sulfúrico KEMIRA su excedente de sulfuro para ser tratado, a su vez que envían energía a la estación de energía eléctrica ASNAES, la que a su vez nutre de energía a la planta farmacéutica NOVODISK, cuyo excedente biológico sirve para nutrir de fertilizante a las granjas locales y al ganado.

De esta forma, se crea una relación circular, donde todos los actores sociales y económicas dan y reciben recursos de forma continua, «algo muy parecido a lo que sucede en la naturaleza», asegura el técnico.

Falta de tiempo

Además de estas complejidades, Alex Lancelot, investigador del Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón, asegura que el tiempo es otro factor clave para comprender la situación actual de la biomímesis.

El experto asegura que el desarrollo de proyectos basados en la naturaleza se encuentra en una etapa muy temprana dentro del sector científico, por lo que se consumen mucho tiempo y recursos “a la hora de desarrollar investigaciones”.

De acuerdo a Alex Lancelot, el interés por esta ciencia se «encuentra en auge», pero la falta de herramientas y estudios inciden negativamente en su progreso, frenando el potencial que tiene la biomímesis no solo para el desarrollo de nuevas herramientas, sino también para la concienciación social respecto al cambio climático.

Según asegura el analista, la biomimética puede servir como demostración práctica de lo importante que es el cuidado del medio ambiente para la situación del ser humano en la tierra, revelando su gran incidencia a la hora de adaptarnos y mejorar nuestra calidad de vida.

“Hay investigaciones actualmente que desarrollan una cura para el cáncer a través de la investigación de corales, y si no se protegen, el ser humano perderá nuevos potenciales fármacos”, asegura el experto.

Adhesivo soluble

Alex Lancelot ha sido el encargado de dirigir parte de un proyecto internacional para el desarrollo de un adhesivo soluble, inspirado en el catecol, la molécula que utilizan los mejillones para pegarse a las rocas debajo del agua.

El estudio, desarrollado por el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón junto con el CSIC y la Universidad de Zaragoza, se encuentra ahora probando las aplicaciones médicas de este pegamento en la sutura de heridas, evitando utilizar materiales invasivos y permitiendo una cicatrización natural, que reduce la probabilidad de infección.

Sin embargo, las aplicaciones de este adhesivo parecen ir más allá del sector médico.

De acuerdo al experto, sectores como la construcción naval o el transporte marítimo podría aplicar el pegamento para mejorar sus procesos de construcción, así como facilitar la reparación de navíos y agilizar el transporte, todo ello reduciendo la contaminación que supone el uso de adhesivos tradicionales. EFE

 


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