Entrada de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (SGSV), en una imagen tomada el 29 de febrero de 2016. EFE/Heiko Junge PROHIBIDO SU USO EN NORUEGA [PROHIBIDO SU USO EN NORUEGA]
Entrada de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (SGSV), en una imagen de archivo. EFE/Heiko Junge
PREMIOS PRINCESA COOPERACIÓN INTERNACIONAL

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard (Noruega), Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026

Oviedo.- La Bóveda Global de Semillas de Svalbard (Noruega), un depósito subterráneo que alberga más de 1,3 millones de semillas de cultivo de 6.300 especies de todo el mundo para salvaguardar la biodiversidad y la alimentación, ha obtenido este miércoles el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026.

Con capacidad para almacenar 4,5 millones de muestras de semillas, la Bóveda Global no es un banco genético al que puedan recurrir investigadores, sino que sirve para que los que hay repartidos por todo el mundo puedan depositar en él muestras de sus colecciones y poder recuperar las semillas en el caso de que las pierdan a causa de alguna catástrofe natural o provocada por el hombre.

La utilidad de esta instalación, el mayor banco de semillas del mundo, se vio por primera vez en 2015, cuando el Centro Internacional de Investigación Agraria en Áreas Desérticas, situado en Siria, perdió por culpa de la guerra los fondos que albergaba y tuvo que recurrir a las que había depositado en la Bóveda Global para poder replicarlas de nuevo.

Inaugurado en 2008, este almacén fue construido por el Gobierno noruego en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago de Svalbard, a prueba de terremotos, bombas, erupciones volcánicas o cualquier otro desastre, por lo que popularmente es conocida como la ‘cámara del fin del mundo’ o ‘Arca de Noé’.

A 130 metros sobre el nivel del mar, para que no acabe bajo el agua en el caso de que todas las masas de hielo del planeta se derritiesen, más de mil metros cuadrados repartidos en tres plantas albergan las semillas a 18 grados bajo cero, aunque en caso de fallo eléctrico podrían conservarse durante cientos de años gracias a que, al estar situado en el Círculo Polar Ártico, se mantendría la temperatura de forma natural por debajo de los cero grados. EFE Verde

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Redacción EFE Verde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.