«Para nosotros, cada cría cuenta, solo una de cada dos sobrevive en estado salvaje, y con la ayuda del programa salvamos a la otra entregándosela a los padres adoptivos», explicó Hans Frey, director científico de la estación de búhos y aves rapaces de Schönbrunn, en un comunicado de prensa.
El director del zoo, Stephan Hering-Hagenbeck, destacó que la pareja de buitres fue seleccionada «porque son padres muy experimentados y cariñosos», que ya no pueden tener más descendencia debido a su edad.
«Cuando colocamos cuidadosamente al pichón en su nido, lo aceptaron de inmediato, se turnan para alimentarlo y calentarlo», añadió la cuidadora de animales Regina Riegler.
Actualmente, el polluelo, aún sin nombre, tiene el tamaño de la palma de una mano, y el objetivo es introducirlo en la naturaleza de forma paulatina cuando sea más mayor.
Para ello, más adelante le tomarán muestras de sangre para determinar su sexo y edad, y en función de los resultados se lo llevarán a un nido en la naturaleza junto con varias crías más, que compartan características similares.
Allí, serán alimentados a través de tubos, sin entrar en contacto con las personas, para que se adapten y se hagan independientes antes de emprender el vuelo.
[box type=»shadow» ]La fundación lleva 30 años trabajando en colaboración con zoológicos y estaciones de cría para llevar a cabo un reasentamiento trasnacional de la especie, ya que los buitres quebrantahuesos desaparecieron de los Alpes el siglo pasado.[/box]
El buitre quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) es una de las aves más amenazadas de la Unión Europea, donde está catalogada como «en peligro de extinción». EFEverde




