Los visitantes serán recibidos a la entrada del recinto por una singular muestra de las distintas variedades de esta cucurbitácea herbácea rastrera cultivadas en la Huerta del Real Jardín Botánico con la finalidad de celebrar el cambio de estación.
La exposición de este centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) presenta una decena de variedades de calabaza: desde la conocida como turbante turco hasta la que en las próximas semanas tomará más protagonismo, la calabaza de Haloween, según ha explicado en un comunicado Eustaquio Bote, jardinero del Real Jardín Botánico y responsable de la selección.
La calabaza posee un característico y voluminoso fruto, generalmente esférico aunque también puede encontrarse con forma de botella o alargada, de corteza gruesa y carne pulposa con multitud de semillas, distintos colores, un 90% de agua, y muy poca grasa y azúcar.
Es posible encontrar calabazas en los mercados durante todo el año, aunque las comestibles se restringen de abril a diciembre: algunas especies tienen flores comestibles, de color amarillo, con los pétalos soldados en forma de campana. EFEverde




