Varias personas con móviles durante el Mobile World Congress de Barcelona. EFE/ Enric Fontcuberta
RESIDUOS MÓVILES

Cambiar de móvil cada dos años: una práctica perjudicial para comunidades y ecosistemas

Mari Navas

Madrid.- Los llevamos a diario en nuestras manos y pasamos enganchados a ellos mucho más tiempo del que seguramente nos gustaría reconocer. Más que un aparato tecnológico, los teléfonos móviles se han convertido, en muchos casos, en una parte indispensable de nuestra vida, que también desechamos sin pensarlo mucho.

Los ciudadanos cambian de móvil, de media, cada dos o tres años. Un comportamiento que en ocasiones termina impactando a comunidades y ecosistemas enteros, no solo por las emisiones que se generan durante su periodo de fabricación, sino también por los residuos que muchas veces terminan en vertederos sin el reciclaje adecuado.

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Así lo ha explicado en declaraciones a EFEverde la responsable de marca de Back Market en España, Marta Castillo, después de que la compañía haya lanzado una campaña sobre el vertedero de residuos electrónicos de Dandora (Kenia).

Según datos de la empresa, en 2022 se generaron alrededor de 62 millones de toneladas de basura electrónica y se prevé que esa cifra alcance los 82 millones en 2030, de la que solo el 22 % de los residuos electrónicos se recogen y recicla mediante los procesos adecuados.

En el caso concreto de los móviles, en 2025 se enviaron más de 1.125 millones de unidades en todo el mundo, según datos de la consultora IDC, con una tendencia a cambiar de dispositivo cada dos o tres años.

Más de 20 móviles por persona

Este gesto, cambiar de dispositivo cada dos o tres años, puede suponer que, una persona que viva 80 años y tenga móvil desde los 15, tenga más de 20 a lo largo de su vida, por lo que la pregunta aquí, según la responsable de Back Market, es qué hacemos con los que ya no usamos.

«Existe más de un 75 % de basura electrónica que, por tema de trazabilidad, de cómo están fabricados estos dispositivos y lo complicado que es separar las partes y reciclarlas, impide que lo sean y terminan en muchos casos en vertederos con consecuencias muy nefastas para la ciudadanía y también para el planeta», asegura Castillo, quien afirma que, en este ámbito la apuesta es alargar la vida de los mismos.

Una solución que también defiende la responsable de Recursos Naturales de Amigas de la Tierra, Adriana Espinosa. Según datos de la organización ecologista, si se aumentara la vida útil de los móviles un año, se reducirían un 19 % las emisiones de gases de efecto invernadero y se ahorrarían 66 millones de móviles hasta el año 2040.

En el caso de España, se podrían evitar 28 millones de toneladas de CO2.

Los fabricantes, en el punto de mira

No obstante, para ello sería necesario, en palabras de Castillo, que los fabricantes asumieran su responsabilidad: «Los fabricantes tienen las responsabilidad también respecto no solo a la parte de qué pasa con estos dispositivos en los vertederos, sino también en la parte de diseño y accesibilidad a la reparación».

En su opinión, las compañías no facilitan el reparado de los dispositivos, con diseños del productos complejos, dificultades para acceder a las piezas o a los manuales de reparación, lo que hace que para el consumidor «sea algo muy difícil de gestionar».

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Por su parte, Espinosa incide en que a los fabricantes les interesa el reemplazo rápido: «Estos productos están diseñados para que se queden obsoletos muy pronto, para que se rompan muy pronto, para que dejen de funcionar y eso lo vemos con los móviles […] Tenemos una obsolescencia programada en el producto y luego cuando se rompen no hay derecho a reparar».

Por ello, junto con la responsabilidad de los fabricantes, desde Amigas de la Tierra también ponen el foco en el Gobierno, al que exigen medidas para fomentar la reparación y alargar la vida de los dispositivos.

¿Y los ciudadanos?

Espinosa considera que hay un importante componente de concienciación ciudadana en este ámbito, en el que los patrones publicitarios te incitan al reemplazo del producto «por esa moda que te generan ahora de que se te ha quedado obsoleto, aunque esté en perfectas condiciones».

Algo que, desde Amigas de la Tierra están intentando cambiar mediante campañas de sensibilización, aunque reconoce que «a día de hoy, con las circunstancias actuales va a ser muy difícil» o directamente no va a compensar reparar un móvil en lugar de comprar uno nuevo.

Para la responsable de Back Market, la solución pasa por tener conciencia, facilitar el acceso a tecnología de segunda mano o reacondicionada y transmitir el mensaje de que hay que tener un consumo responsable.

«Yo creo que al final el mensaje es que simplemente la gente tome conciencia, se exija una responsabilidad por parte de los fabricantes y como ciudadanos hay alternativas», afirma Castillo, antes de llamar a «no caer en la tentación de que un móvil nuevo va a ser mejor». EFEverde

mnc

 


 

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Mari Navas

Malagueña. Graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos. Redactora de información medioambiental en EFEverde. Antes pasé por el departamento de Economía y fui corresponsal en Frankfurt (Alemania) para la Agencia EFE. También he trabajado para El Mundo, las webs de Informativos Telecinco y Noticias Cuatro y la revista Lecturas.