Los hechos ocurrieron en junio de 2011, cuando el acusado, «con el propósito de exterminar y poner fin a las molestias que le ocasionaban los córvidos que acudían a la mencionada finca a comer», supuestamente preparó unos «cebos con granos de maíz impregnados con Terbulazina«, según el escrito de acusación, al que EFE ha tenido acceso.

El fiscal ha explicado que ese compuesto químico es «un herbicida altamente peligroso para el medio ambiente, extremadamente nocivo para la salud humana y muy tóxico en organismos acuáticos».
El ministerio público sostiene que el acusado colocó «en diferentes puntos» esos cebos envenenados, «conociendo el alcance de los efectos destructivos de su acto» que han provocado «la muerte por envenenamiento de 23 cuervos, cuyos cuerpos aparecieron concentrados alrededor de los puntos en los que estaban los cebos envenenados, y otros 5 ejemplares» que estaban «agonizantes, esparcidos en un radio de 15 a 20 metros de la finca».
Para la Fiscalía, esos hechos son constitutivos de un delito relativo a la protección de la flora y de la fauna y pide para el acusado un año y seis meses de prisión. EFEverde





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