Bruselas.- La Comisión Europea amplió este martes su lista de actividades económicas consideradas sostenibles incluyendo aquellos sectores que contribuyen a objetivos medioambientales como la protección de los recursos marinos, la prevención de la contaminación o la restauración de la biodiversidad.
En concreto, entrarán en esta clasificación, conocida como «taxonomía», 35 actividades en ocho sectores: manufactura, construcción e inmobiliaria, gestión de riesgo de desastres, suministro, alcantarillado y gestión del agua, información y comunicación, hostelería, servicios; y actividades de protección y restauración medioambiental.
La «taxonomía» de la UE busca identificar aquellas actividades que ya son sostenibles desde el punto de vista climático y medioambiental o, en su defecto, que contribuyen a la transición hacia una economía neutra en emisiones de CO2, con el fin de facilitar que los inversores las identifiquen y canalicen financiación hacia las mismas.
El Ejecutivo comunitario ya publicó el año pasado el grueso de la lista con aquellas actividades que contribuyen a la mitigación o la adaptación al cambio climático, una decisión que generó polémica por la inclusión de actividades ligadas al gas y la nuclear como actividades de transición.
Y este martes ha incluido aquellos sectores que contribuyen a los otros cuatro objetivos por los que se rige la lista: el uso sostenible y la protección del agua y los recursos marinos, la transición hacia una economía circular, la prevención y control de la contaminación; y la protección y restauración de la biodiversidad y los ecosistemas.
«Haciendo esto aumentamos el potencial de inversiones sostenibles en la UE», consideró el vicepresidente económico de la Comisión, Valdis Dombrovskis, sobre la propuesta, que debe ser avalada por los 27 países y la Eurocámara.
El Ejecutivo comunitario no ha incluido todavía el sector agrícola y forestal puesto que los expertos de la Plataforma de Finanzas Sostenibles que le asesoran en la materia tenían opiniones divergentes y Bruselas ha considerado que «se necesita un análisis más profundo», según explicaron fuentes comunitarias.
Sin embargo, ha aprovechado para actualizar algunos criterios ligados a los objetivos climáticos publicados el año pasado, incluyendo, por ejemplo, ciertas actividades en el sector del transporte «donde las soluciones de carbono cero no están suficientemente avanzadas», o en la gestión de riesgos, como la infraestructura contra inundaciones, precisó Dombrovskis.
Desde el centro de estudios climáticos E3G saludaron que Bruselas haya dado «claridad» y «ampliado los criterios que faltaban», pero lamentaron que algunos «perpetúan el mismo negocio de siempre para las industrias contaminantes» y que no se tuvieron en cuenta las «preocupaciones» que plantearon en la consulta pública.
Según las normas, para etiquetarse de sostenible una actividad debe contribuir al menos a uno de los seis objetivos y no perjudicar a ninguno de los otros, pero para darle más flexibilidad, Bruselas introdujo en la taxonomía también actividades de «transición»: aquellas que ayudan a limitar el calentamiento global pero solo entran si no hay alternativas más bajas en carbono y no impiden el desarrollo de estas.
La lista, que especifica los requisitos técnicos para obtener estas etiquetas en cientos de páginas de actos delegados, no obliga ni prohíbe a los inversores poner su dinero en ciertas actividades, pero aspira a convertirse en referencia para las empresas.
Según la Comisión, hasta mayo un 63 % de las firmas del STOXX Europe 600 habían publicado su ratio de alineación con la taxonomía y, de estas, un 30 % declararon alineación en ciertas áreas. EFEverde
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