València.- Compartir las experiencias de países, territorios y comunidades, fortalecer la cooperación entre el ámbito nacional, regional y local, poner la ciencia al servicio del bien común y una reconstrucción que impulse al mismo tiempo la prevención y la reducción del riesgo son algunos de los elementos más importantes para afrontar los desastres naturales.
Estos retos se recogen en la Plataforma de la OCDE para la Resiliencia Regional ante Desastres, lanzada este lunes desde València en el marco de la primera jornada de la conferencia internacional ‘De la crisis a la recuperación: fortaleciendo la resiliencia regional’, y cuyo objetivo es apoyar a países, regiones y ciudades en la gestión del riesgo ante desastres naturales a través de experiencias compartidas en las lecciones aprendidas para ahorrar tiempo y recursos y salvar vidas.
El secretario general adjunto de la OCDE, František Ružička, ha destacado las tres fases que actúan en un escenario de inundación, incendio o seísmo: la prevención, como herramienta que no acapara titulares pero es la más eficaz porque protege vidas y genera ahorros; la preparación de planes de emergencia y colaboración previa; y la recuperación, que debe ir más allá de la rapidez y dar lugar a la calidad y la durabilidad, y también la creación de oportunidades, para prepararnos para el futuro.
A este último punto, el apoyo a la recuperación, se ha referido el viceministro de Territorio, Infraestructura y Desarrollo de Hokkaido (Japón), Masayoshi Kuroda, en un mensaje en vídeo a los asistentes a la jornada, para señalar que el país está haciendo todo lo posible por apoyar la recuperación y, al mismo tiempo, impulsar medidas de prevención de desastres y reducción del riesgo.
La comisionada especial del Gobierno de España para la Reconstrucción y Reparación de los Daños Provocados por la dana de 2024, Zulima Pérez, ha asegurado que la transformación para aprender de los errores y construir un futuro mejor tiene en el conocimiento uno de sus pilares y España nunca había invertido tanto en ciencia.
František Ružička ha afirmado que Valencia «nos recuerda que las catástrofes pueden venir de la naturaleza pero la resiliencia viene por las personas, por la toma de decisiones correcta, las políticas correctas».
Cada año 100 millones de personas quedan afectadas por estos desastres y la OCDE ha visto que los daños económicos consecuencia de las catástrofes naturales se han duplicado en los últimos veinte años y suponen 20.000 millones de dólares estadounidenses anuales.
Plataforma ante Desastres, espacio para compartir conocimiento y experiencias
La comunidad que afronta un desastre no tiene que empezar de cero cuando otros han afrontado retos similares, y de ahí la Plataforma, resultado de la reunión ministerial de la OCDE de 2025, para conectar países, regiones y ciudades, facilitar el intercambio de información y también de lo que no funciona, comparar sistemas y servir de plataforma de aprendizaje para poder acceder de forma más rápida a la experiencia de otros países.
España ocupará la presidencia inaugural de la Plataforma durante un año, mientras que a Japón corresponde la vicepresidencia. Este miércoles se constituye en España, según ha anunciado la secretaria general de Protección civil y Emergencias, Virginia Barcones.
Como ha señalado Masayoshi Kuroda, Japón es un país que está afectado de forma frecuente por terremotos, tifones o lluvias intensas como los vividos en los últimos años, y es importante que los actores nacionales y locales trabajen conjuntamente para proteger la vida de las personas.
Japón tiene prevista una conferencia ministerial de la región de Asia Pacífico, que podría tener sinergia con los objetivos de la Plataforma.
Desde España, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha subrayado el enfoque social y territorial para conocer la vulnerabilidad de determinadas zonas o no construir donde existe un riesgo elevado de inundación, la restauración fluvial o la renaturalización de zonas urbanas como parte de la necesaria adaptación al cambio climático.
Zulima Pérez ha abogado por unir ciencia, que permite prevenir, con municipalismo, que obliga a responder con soluciones a los problemas de los vecinos a partir del conocimiento de las autoridades locales, que saben qué calle se inunda, qué barranco preocupa o dónde vive una anciana sola.
La emergencia climática mata
La dana de 2024 fue «un antes y un después», según Barcones, que ha trasladado que la emergencia climática «está aquí y mata», por eso solo queda prepararnos, ganarle tiempo a la emergencia y que todo el mundo sepa qué hacer para reducir el daño.
La gestión del incendio en la región de la Gironda (Francia) de julio de este año, con 224.000 evacuados y ninguna víctima mortal, ha dejado aprendizajes para hacerlo mejor la próxima vez, como informar mejor a los cargos electos, para contrarrestar la información falsa en las redes, o atender mejor a las personas de mayor edad, ha explicado Sophia Brocas, coordinadora del departamento de emergencias y seguridad de La Gironde.
Planificar las rutas de evacuación, el preposicionamiento de recursos e incorporar la tecnología para crear gemelos digitales son otras de las actuaciones que están llevando a cabo distintos países en la lucha contra los efectos de los desastres naturales.
La alcaldesa de Benetússer -en la zona cero de la dana de Valencia, con 11 fallecidos y donde el agua superó los 2 metros de altura-, Eva Sanz, ha defendido que la cooperación entre las diferentes administraciones es fundamental, y ha hablado de una reconstrucción que incluya elementos como espacios de protección para los ciudadanos o aparcamientos en altura.
Sanz ha reconocido que aunque la ciudadanía está mejor casi dos años después de la dana, queda pedagogía por hacer y reclama a la administración que vaya más rápido. EFE Verde
im/cbr
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