Centro de tratamiento de envíos en China. Archivo EFE/EPA/JESSICA LEE
CONSUMO

Coto a las compras «baratas» desde China, una decisión proteccionista con gran calado ambiental

Ana Tuñas Matilla

La Unión Europea (UE) gravará con unos 3 euros cada tipo de producto incluido en envíos valorados en menos de 150 euros que entre vía paquete desde terceros países, una medida de gran calado ambiental aunque su principal objetivo sea frenar los millones de envíos procedentes de plataformas chinas como Temu, Shein o AliExpress, a las que las empresas europeas acusan de competencia desleal.

Se calcula que los envíos de valor inferior a 150 euros hacia la UE se han más que triplicado en dos años y que 9 de cada 10 proceden de China, desde donde recorren grandes distancias (en avión, barco o tren) con las consecuentes emisiones de CO2, a las que habría que sumar las generadas durante los procesos de producción de miles de millones de artículos, fabricados bajo normas ambientales mucho menos exigentes que en la Unión.

A partir del 1 de julio

En concreto, el Consejo de la UE ha acordado eliminar la exención del pago del derecho de aduana que hasta ahora se aplicaba a este tipo de envíos y vigente desde 1983.

Así, a partir del 1 de julio y hasta el 28 de julio de 2028 se aplicará de manera provisional un derecho de aduana de tipo fijo de 3 euros sobre los artículos contenidos en paquetes pequeños valorados en menos de 150 euros y enviados directamente a los consumidores de la UE.

A modo de ejemplo, el Consejo ha explicado que si un paquete contiene una blusa de seda y dos camisas de lana, dado que se trata de dos productos distintos (distintas parcelas arancelarias), el envío se gravará con 6 euros en concepto de derechos de aduana.

Una vez que el nuevo Centro Aduanero de Datos de la UE entre en funcionamiento, este derecho provisional se sustituirá por aranceles aduaneros normales.

«La abolición de la exención obsoleta para los paquetes pequeños contribuirá a apoyar a las empresas de la UE y cerrará las puertas a vendedores sin escrúpulos», según Makis Keravnos, ministro de Finanzas de Chipre, que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo.

La medida persigue atajar prácticas fraudulentas, como la fragmentación de envíos en paquetes más pequeños para evitar el pago de derechos de aduana, y garantizar una competencia más justa para los fabricantes europeos frente a productos de bajo coste que con frecuencia no cumplen la normativa comunitaria.

180 millones de paquetes al año solo en España 

Según datos de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), las plataformas asiáticas concentran un tercio de los envíos online y 180 millones de paquetes de bajo valor entraron libres de aranceles en el último año en España, cuatro veces más que en 2021 (cita datos de la Agencia Estatal de Administración Tributaria). En toda la UE, el volumen asciende a 4.600 millones de paquetes/año.

España es el país de Europa que más compra en plataformas chinas, que acaparan el 34 % del total de pedidos online de los españoles. Por detrás, Italia (14 %), Francia (9 %), Alemania (8 %) y Reino Unido (6 %), según datos recopilados por Anged, que añade que estudios de consumidores indican que más del 65 % de los productos no cumplen la normativa europea.

Recientemente, la patronal de la gran distribución reclamó una aplicación real, efectiva y coordinada de la normativa europea para garantizar una competencia justa en el comercio electrónico y proteger de forma efectiva a los consumidores frente a plataformas digitales que operan desde terceros países y que introducen productos de dudosa seguridad.

«La inmensa mayoría de las empresas que operan en Europa ofrecen productos competitivos cumpliendo todas las reglas. Un producto puede ser barato sin poner en riesgo la seguridad del consumidor, lo que no es aceptable es competir incumpliendo la ley», dijo en un evento sectorial la presidenta de Anged, Matilde García Duarte

Los consumidores también reclaman medidas 

En paralelo, en junio de 2025, veinticinco organizaciones de consumidores denunciaron al gigante chino de venta de ropa por internet Shein ante la Comisión Europea y las autoridades europeas de protección de usuarios por incitar, mediante técnicas engañosas, a un sobreconsumo que agrava los problemas ambientales y sociales causados por la moda rápida.

Estas técnicas, altamente persuasivas, alejan a la ciudadanía de un modelo de consumo responsable, según los denunciantes, entre los que están las españolas ASUFIN (Asociación de Consumidores Financieros), Federación de Consumidores y Usuarios (CECU) y OCU (Organización de Consumidores y Usuarios).

En concreto, acusan a Shein de utilizar «patrones oscuros», técnicas manipulativas empleadas en el comercio online para presionar a los consumidores a comprar más de lo previsto, incrementando así los problemas medioambientales y sociales que, según señalan, provoca la industria del fast fashion.

Estas prácticas ilegales provocan gastos involuntarios y pérdidas económicas para los consumidores, incrementan la circulación de prendas de vestir inseguras en Europa y fomentan hábitos de sobreconsumo que impiden la transición hacia una economía circular, según estudios llevados a cabo por organizaciones de consumidores.

Frenar la producción

Desde Greenpeace han celebrado la medida acordada por el Consejo porque, a su juicio, servirá para frenar el consumismo y la entrada de moda rápida de fuera de la Unión Europea, que en muchos casos va cargada de tóxicos perjudiciales para la salud y de baja calidad, ha explicado a EFEverde Celia Ojeda, responsable de Consumo de la organización ecologista.

«Aunque es una medida proteccionista a nuestra industria, también tendrá consecuencias medioambientales positivas», ha afirmado Ojeda.

Aumentar el precio puede disuadir a mucha gente de comprar, lo que evitará emisiones asociadas al transporte, así como la entrada en Europa de toneladas de plásticos, muchos de ellos no reciclables.

Lo ideal sería que, a su vez, esto llevara a reducir producciones, ha afirmado Ojeda, que ha apuntado que, según los datos que manejan, esas sobreproducciones acaban en vertederos e incineradoras porque no se venden ni se reutilizan dada su baja calidad.

No cargar toda la responsabilidad en el comprador 

Además, un tercio de la ropa de Shein analizada por la organización (entre las que se incluyen prendas infantiles) contenía sustancias químicas peligrosas que superan los límites establecidos por el Reglamento Europeo de Sustancias Químicas (REACH).

No obstante, ha advertido Ojeda, la UE no debería cargar toda la responsabilidad sobre los consumidores, pues muchos van a percibir con esta medida que la «mala» es la UE por encarecer sus compras y no las empresas que contaminan.

En su opinión, para lograr un cambio realmente efectivo, la UE debería incentivar el consumo de productos sostenibles, fabricados aquí, reparables y reutilizables, así como poner coto a la publicidad que hacen estas plataformas, sobre todo en redes y muchas veces encubierta tras la imagen de «influencers».

También deberían liderar el cambio de patrón grandes empresas como Inditex (Zara), que igual que hicieron que la moda fuera más accesible para todo el mundo, ahora deberían impulsar el cambio hacia una moda de calidad y sostenible y fomentar alternativas en sus tiendas físicas para el intercambio de prendas o para «tunearlas» para que parezcan otras. EFEverde

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