Ana Tuñas Matilla
La dana Adam ha dejado municipios enteros confinados, cerca de una veintena de alertas enviadas a móviles, clases suspendidas para cientos de miles de escolares, efectivos de la Unidad Militar de Emergencias movilizados, llamamientos al teletrabajo o ciudadanos que deciden quedarse en casa, todo ello muestra de una sociedad cada vez más concienciada con la necesidad de atender a los avisos meteorológicos.
Las fuertes lluvias e inundaciones que desde el sábado azotan a la vertiente mediterránea han provocado, al menos, cinco fallecidos y, sin duda, han traído a la memoria las riadas registradas el 29 de octubre de 2024 y que dejaron cerca de 240 fallecidos, la gran mayoría de ellos en Valencia.
Desde el pasado fin de semana, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha emitido diversos avisos alertando del riesgo de intensas lluvias y tormentas asociadas a Adam. Los avisos se han ido actualizando en función de la evolución meteorológica y en diversos puntos han alcanzado el nivel rojo, el que alerta del máximo nivel de peligrosidad.
Se disparan los «Es-Alert»
En base a esos avisos, se han enviado cerca de una veintena de avisos «Es-Alert» a los móviles de los ciudadanos en zonas afectadas alertando de fuertes lluvias y del riesgo de inundación y pidiendo evitar o prohibiendo la circulación y las actividades al aire libre, según datos de Protección Civil facilitados a EFE Verde.
Los datos contrastan con los de 2024, cuando las lluvias afectaron a Valencia, Castellón, Albacete, Murcia, Almería y Málaga. Ese día, sólo se mandaron tres Es-Alert que llegaron a los móviles de diversas zonas de Valencia a partir de las 20:11, horas después de que llegara el aviso meteorológico por intensas precipitaciones.
En España, el primer mensaje Es-Alert (sistema de alerta masiva a la población creado en cumplimiento de la normativa de la Unión Europea) se envió el 21 de febrero de 2023 para avisar de un escape de gas en Cabanillas del Campo, Guadalajara.
Hasta las inundaciones del 29 de octubre de 2024, el sistema se utilizó en 46 ocasiones más, fundamentalmente avisando de fuegos o fuertes lluvias.
Desde esa día y hasta el 19 octubre, es decir, en casi dos años, se han enviado 539 alertas a móviles, la gran mayoría por fenómenos meteorológicos adversos e incendios forestales.
Los avisos salvan vidas
Es inevitable hacer comparaciones con la dana de consecuencias catastróficas en Valencia y, aunque hay que subrayar que no hay dos temporales iguales, es obvio que desde entonces toda la sociedad, desde los que toman decisiones a la población en general, está mucho más concienciada, ha explicado a EFE Verde el portavoz de Aemet, Rubén del Campo.
«Se han generalizado los mensajes a teléfonos móviles para avisar de que la situación puede ser muy grave en las horas siguientes, lo que, sin duda, ayuda a salvar vidas», según Del Campo, que ha advertido de que los fenómenos meteorológicos extremos consecuencia del cambio climático, como olas de calor o lluvias torrenciales, irán a más.
Por ello, habrá más avisos de nivel rojo, que alertan de un peligro extraordinario y de que puede haber impactos muy graves e, incluso, catastróficos, y naranjas, «que tampoco hay que tomárselos a broma, pues representan peligro e impactos que también pueden ser importantes».
«El sistema de avisos está diseñado para que Protección Civil pueda tomar decisiones en materia de prevención y de emisión de alertas», ha explicado Del Campo, que ha recordado que el hecho de que se lance un aviso no significa que haya un 100 % de probabilidad de que el fenómeno extremo se vaya a producir.
Dificultades
«Ojalá pudiéramos hacer ese pronóstico con un 100 % de fiabilidad pero, por desgracia, la predicción meteorológica está sujeta a muchas incertidumbres (…) En cualquier caso, cuando hay una probabilidad alta de que se pueda producir un fenómeno extraordinariamente adverso o que puede provocar un peligro importante, nuestra obligación es emitir los avisos».
El objetivo, reducir los posibles daños. «Probablemente, siempre vaya a haber daños materiales, pero si se pueden minimizar los daños personales, estaremos todos de enhorabuena», ha aseverado.
«Habrá situaciones en las que emitimos avisos naranjas o rojos en las que finalmente el fenómeno no se produzca. Esto puede suponer molestias pero siempre tenemos que pensar que los avisos se emiten para evitar consecuencias en el caso de que finalmente se produzca», ha insistido.
Cambio climático: de algo abstracto a una realidad
Para el investigador del CSIC y divulgador ambiental Fernando Valladares, tras la dana de Valencia y otras grandes inundaciones, los incendios forestales de los últimos años o lo ocurrido en Nepal, la ciudadanía ha percibido el riesgo real del cambio climático, algo que llevan los científicos intentando sin éxito desde hace décadas.
«El cambio climático siempre ha sido un concepto, algo abstracto y aunque los científicos intentábamos traducirlo en las consecuencias que traería, esas consecuencias había que imaginarlas, recrearlas, establecer conexiones que no parecían muy claras… Ahora, la gente las ha visto y ha reaccionado con mucha rapidez», ha dicho a EFE Verde.
En su opinión, esto demuestra «la gran capacidad de adaptación que tenemos como especie, como individuos y como sociedad» y que, a su vez, contrasta con «nuestra escasísima capacidad de previsión».
Ahora, la ciudadanía se toma mucho más en serio los avisos, incluso busca y comparte información «sobre lo que pueda ocurrir con eventos extremos». También se lo están tomando más en serio las autoridades y los responsables políticos que, además, están aprendiendo a informar en tiempo y forma a la ciudadanía.
«Y digo que están aprendiendo porque hay ocasiones en las que no se está haciendo del todo bien. Por ejemplo, se lanzan muchos mensajes muy seguidos o no se producen eventos que los justificaran, lo que genera desconcierto y un poco de desapego en la población», ha dicho.
Prevenir
No obstante, se trata de «pequeños desajustes de un sistema que se está afinando» y los responsables trabajan para hacerlo mejor, para que los ciudadanos reciban los avisos Es-Alert en tiempo y forma y se vaya generando una conciencia de largo recorrido para mejorar en previsión, o lo que es lo mismo, en anticiparnos a lo que va a venir.
Igual que nos olvidamos de los incendios una vez termina el verano, «en unos meses nos olvidaremos de las danas de otoño». Esto no debería suceder y es un indicativo de que no está funcionando la prevención, de que no se está poniendo dinero ni esfuerzo en anticiparse a «cosas que sabemos a ciencia cierta que van a ocurrir».
El meteorólogo de Meteored José Miguel Viñas ha coincidido en señalar que desde la tragedia de Valencia «hay más sensibilidad a los avisos meteorológicos, especialmente entre aquellos que la vivieron en primera persona».
Afinar el sistema
No obstante, en su opinión, aunque «se ha agilizado algo el sistema de avisos» falta establecer un protocolo muy claro sobre cómo y cuándo enviar mensajes a la población.
Ajustar el sistema es importante porque los avisos salvan vidas, ha aseverado Viñas, que ha apuntado que está «más que demostrado» que el sistema de avisos hace que los ciudadanos estén en alerta y puedan, por ejemplo, decidir con antelación cancelar un plan que implique desplazamientos.
«Aún así, es tanta la cantidad de lluvia que cae en poco tiempo que los problemas siempre van a existir y se pueden producir víctimas mortales», ha subrayado Viñas, que ha instado a tomarse muy en serio estas situaciones «pues se van a producir con cierta reiteración en el futuro y por tanto tenemos que estar lo mejor preparados posible».
Hoy en día, contamos con la tecnología que nos permite tener sistemas de aviso rápido «pero creo que hay que afinar más la transición entre la emisión de los avisos, que corresponde a AEMET, y las alertas a la ciudadanía, ya sea vía ayuntamientos o vía ES-Alert. Ahí hay margen de mejora, ha aseverado el meteorólogo. EFE Verde
atm
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