El embalse tarraconense de Flix tiene una gran cantidad de lodos procedentes de vertidos de la industria química y por obras en el río Ebro debido a la construcción de las presas de Mequinenza, Ribarroja y Flix.
Para la realización de estos trabajos, el Consejo de Administración de Acuamed acordó, el pasado 27 de octubre de 2017, autorizar la encomienda de gestión a la empresa pública Tragsa, con un presupuesto de 44.654.498 euros y un plazo de ejecución de 19 meses.
Desde 2008
Originalmente, los trabajos para la descontaminación del embalse de Flix fueron adjudicados a la UTE Ebre Flix, que firmó el contrato de obras en abril de 2008.
Este contrato fue resuelto por el Consejo de Administración de Acuamed el 1 de febrero de 2018 dada la negativa de la UTE a finalizar los trabajos de descontaminación, según relata el ministerio en una nota de prensa.
Desde esa fecha, «se han mantenido numerosas conversaciones con el contratista destinadas a concertar las condiciones en las que Tragsa pasaría a ser responsable de las instalaciones para dar continuidad a las labores de descontaminación«, argumenta el ministerio.
Finalmente, el pasado 9 de mayo se alcanzó un acuerdo para la entrega de las obras, y el martes, día 22, se dejó constancia, mediante acta notarial, del estado de las instalaciones de la obra, a requerimiento de Acuamed.
Tragsa
La dirección general de Calidad Ambiental y Cambio Climático de la Generalitat comunicó ayer el traspaso de las autorizaciones ambientales integradas de la actuación de descontaminación del embalse de Flix a Tragsa, un traspaso que culmina el proceso de toma de posesión de las instalaciones de la obra, de forma que a partir de ayer miércoles pueden retomarse las labores de descontaminación.
Los trabajos encomendados a Tragsa incluyen la extracción de un volumen total de 79.300 metros cúbicos de material que deberá ser extraído para culminar la descontaminación del embalse de Flix.
En este material hay unas 33 toneladas de material contaminante, de los cuales casi un 50% es DDT. EFEverde




![SERIE GRÁFICA: FOTO 6 DE 8. CH01. FRONTERA CHILE-BOLIVIA (CHILE), 28/01/2019.- Un guanaco camina este lunes junto a un remanso de agua en el desierto de Atacama (Chile), cerca del río Silala, en la frontera entre Bolivia y Chile. Chile y Bolivia mantienen una disputa sobre la naturaleza de este cauce, que desciende 4.350 metros desde un volcán en Bolivia, recorre 4 kilómetros por las faldas del monte y cae a la quebrada, por donde discurre como un riachuelo de aproximadamente un metro de ancho durante 6 kilómetros en el interior del territorio chileno hasta unirse con el río Loa. EFE/Alberto Peña[SERIE GRÁFICA: FOTO 6 DE 8]](https://efeverde.com/wp-content/uploads/2026/01/AME4974-CHILE-BOLIVIA-SERIE-GRAFICA-300x200.jpg)