Científicos de la Universidad de Stanford han descubierto cómo revertir el blanqueamiento de corales en un tiempo récord de 7 semanas: ponerlos en contacto con corales sanos, lo que abre grandes posibilidades para la restauración de unos ecosistemas vitales para la vida en los océanos (albergan el 25 % de las especies marinas) y de los que dependen millones de personas en todo el mundo.
Cuando un coral se vuelve blanco es porque expulsa de su interior a unas algas microscópicas que son las que le otorgan sus vivos colores y con las que mantienen una relación simbiótica. Entre los principales motivos por los que las expulsan está el estrés que les provoca el aumento de la temperatura del agua, cada vez mayor por el calentamiento global.
Si la temperatura permanece alta, el coral no permitirá que las algas regresen y morirá. No obstante, el blanqueamiento también puede desencadenarse por otras razones como su exposición por mareas extremadamente bajas, la contaminación o la llegada de demasiada luz solar.
Clones
Según la investigación, pulicada en Science Advances, los científicos comprobaron en laboratorio que los corales blanqueados recuperaron la salud gracias al contacto con fragmentos sanos genéticamente idénticos (clones) en tan solo siete semanas, la recuperación más rápida documentada hasta la fecha.
La pérdida de las algas «buenas» deja a los corales pálidos, hambrientos y vulnerables a la invasión de algas perjudiciales y, en el caso de que sobrevivan al blanqueamiento, pueden tardar meses o, incluso años, en recuperarse por completo.
«Aunque los corales blanqueados pueden estar muriéndose, aún no están muertos y la pregunta que queríamos responder era, una vez que un coral se ha blanqueado, ¿qué podemos hacer?», según el autor principal de la investigación, Dannay Collins, estudiante de doctorado en Ciencias Oceánicas de la Escuela de Sostenibilidad Stanford Doerr.
En la mayoría de las especies, los corales se multiplican produciendo clones que crecen juntos hasta formar extensas colonias constructoras de arrecifes con la misma composición genética.
Así se hizo
En 2025, el coautor del estudio Steve Palumbi, titular de la cátedra Jane and Marshall Steel de Ciencias Marinas, observó en su laboratorio que un fragmento de coral blanqueado que había volcado en un tanque junto a un fragmento de coral sano recuperó su color en la zona en la que ambos se tocaban. En ese momento, estudiaban la transmisión de bacterias por contacto.
Tras la observación, Collins diseñó un experimento sencillo: preparó 10 pares de fragmentos de coral —cada par compuesto por un fragmento blanqueado y otro sano— procedentes del mismo animal. Posteriormente, dispuso cinco pares lo suficientemente cerca como para que se tocaran y dejó una separación de apenas unos milímetros entre los otros cinco.
El resultado: los fragmentos blanqueados de los pares que estaban en contacto se recuperaron por completo en siete semanas, mientras que los otros murieron.
Los arrecifes de coral, primer ecosistema al borde del colapso por el calentamiento global
Conexiones
Según los expertos, los corales genéticamente idénticos se reconocen entre sí cuando entran en contacto y sus tejidos se fusionan si proceden del mismo clon. En los seres humanos ocurre algo parecido, por ejemplo, en los trasplantes de órganos, que suelen tener éxito si el donante es tu gemelo monocigótico.
Gracias al uso de un potente microscopio, Collins y su equipo descubrieron que los canales de los tejidos de los corales se alinearon poco después del contacto, creando una vía de transporte por la que fluían las algas beneficiosas y los nutrientes que producen.
En apenas tres días tras el contacto, observaron que las algas beneficiosas pasaban de los fragmentos sanos a los blanqueados. Tras una semana de contacto y, en algunos casos, en solo cinco días, los fragmentos blanqueados habían recibido suficientes algas beneficiosas como para completar la recuperación por sí solos.
Tras la separación, la recuperación solo tardó siete semanas, el mismo tiempo que necesitaron los pares de corales que permanecieron en contacto continuo.
Esto permitió al equipo comprender que la recuperación posterior estaba impulsada principalmente por la multiplicación de las algas dentro del fragmento blanqueado, y no por el traslado de algas desde el fragmento sano.
Durante la segunda semana de contacto con corales sanos, las algas de los fragmentos blanqueados duplicaron su cantidad cada cuatro días, aproximadamente diez veces más rápido que la tasa observada en los corales silvestres.
Limitaciones y próximos pasos
Aunque el potencial curativo del contacto físico resulta prometedor, sobre todo a la hora de reducir tiempos de recuperación tras una ola de calor, los autores advierten de que todavía quedan muchas preguntas por resolver.
Entre sus limitaciones figura que este método requiere una copia sana y genéticamente idéntica de cada coral blanqueado, algo que no resulta viable a la escala necesaria para restaurar los arrecifes.
Por ello, en los próximos meses, los investigadores tienen previsto explorar formas alternativas de suministrar algas beneficiosas a los corales blanqueados sin necesidad de mantener un contacto continuo.
Entre las opciones que barajan, destaca la de recoger algas de corales sanos mucho antes de que se produzcan las olas de calor para suministrarlas posteriormente en grandes cantidades a los corales blanqueados y acelerar su recuperación. EFE Verde
atm
Criar corales en el laboratorio para salvar arrecifes en el mar
¿Quieres ayudarnos?
Y si aún no lo recibes, te puedes sumar a nuestra lista de correo aquí
Síguenos en Bluesky
Síguenos en X




