Una gaviota reidora, reconocidas por el color negro de la cabeza, vuela mientras transporta en el pico material para crear un nido en Waghaeusel (Alemania). EFE/ Ronald Wittek
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Del norte de Europa a Madrid: la gaviota reidora elige la capital de España en invierno

Laura Sierra

Madrid, EFE.- Seguro que alguna vez has visto gaviotas sobrevolando la M-30, descansando en la Casa de Campo o buscando comida en distintos puntos de la ciudad. 

Aunque su presencia pueda parecer sorprendente lejos de la costa, Madrid se ha convertido en un lugar habitual de invernada para miles de estas aves que llegan desde el norte y centro de Europa en busca de alimento y refugio, según explica a EFEverde el ornitólogo de SEO/Birdlife, Santiago Delgado.

Gaviotas que se adaptan a la ciudad

Es el caso de la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus), que, según Delgado, destaca por su capacidad de adaptación a un entorno urbano cada vez más aprovechado por la fauna silvestre.

Durante la época reproductiva es muy distinguible porque tienen una cabeza de color chocolate, lo que significa que están empezando a mudar sus plumas, algo que en Europa ocurre en primavera, hasta completar el proceso en verano o principios de otoño.

Según explica el ornitólogo, en Europa, existe una larga tradición de anillamiento durante la época de cría, por lo que muchas de ellas cuentan con estos dispositivos que permiten conocer su procedencia. También se emplean técnicas más avanzadas como los GPS, que permiten seguir con detalle sus movimientos. 

Para la gaviota roedora, la Casa de Campo tiene la particularidad de tener un gran espacio acuático que favorece su descanso, aunque también pueden observarse en Madrid Río o en otros puntos de la ciudad, como las Lagunas de Ambroz, el Parque de Tierno Galván o incluso los tanques de las depuradoras del Manzanares, destaca Delgado.

La gaviota reidora es, junto a la sombría, la principal especie que forma parte del grueso de gaviotas invernantes en Madrid, aunque hay seis o siete tipos más que llegan a la capital, incluso desde Norte América.

El hecho de que estas aves hayan visto Madrid como una oportunidad para pasar el invierno es un reflejo de sus capacidades naturales que tienen para adaptarse, más que una consecuencia del cambio climático. Aunque sí que es verdad que este fenómeno podría haber favorecido ciertos movimientos migratorios o comportamientos.

De momento, no crían aquí en Madrid, ya que precisan de ciertas condiciones del hábitat muy particulares. 

Comen basura, pero no son un riesgo

“No es un mito, es una realidad que las gaviotas comen basura”, aclara el ornitólogo de SEO/Birdlife, quien explica que Madrid cuenta con varios vertederos de gran tamaño y las gaviotas aprovechan la abundancia de restos orgánicos para alimentarse.

Santiago Delgado asegura que hasta el momento, “no está del todo demostrado que puedan afectar a la fauna silvestre porque no depredan sobre otras aves”. 

Tampoco afectan de manera directa -ni indirecta- a las poblaciones humanas. Son portadoras de brotes de gripe aviar, que se suelen dar en explotaciones avícolas y se ven afectadas por contagios, pero “a menos que una persona se dedique a meter gaviotas en su casa, es muy complicado que puedan afectarnos en este aspecto”, aclara el ornitólogo.

Las gaviotas actúan como vectores de metales y arsénico entre los vertederos y los humedales

Poca interacción con los humanos

En ocasiones, estas aves interactúan con los humanos en zonas costeras, robando comida, por ejemplo, pero no deja de ser algo anecdótico.

Son animales muy versátiles, capaces de aprovechar los recursos y adaptarse a distintas estrategias. 

Por eso, el experto señala que más que el diseño urbano, lo que realmente les importa es detectar oportunidades y ajustarse a ellas, por lo que, por el momento, no se ha demostrado que el crecimiento urbano ni la planificación del terreno hayan alterado la distribución de la gaviota. 

Si alguien se ve rodeado de gaviotas, probablemente les esté dando de comer, ya que son animales que no se acercan al ser humano por gusto, sino por necesidad.

Esto no se debe hacer porque “estás alterando un comportamiento, ya que tienen su propia manera natural para buscar alimento y puedes hacerlas dependientes de tu actividad y causarles graves problemas”, explica Santiago Delgado. 

Para disfrutarlas, puedes llevar unos prismáticos o una guía de aves que las hay online, puedes instalar en tu teléfono para diferenciar las especies y aprender de ellas. EFEverde

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