La próxima Semana Santa transcurrirá del 20 al 28 de marzo, por lo que la Aemet ha hecho su análisis para esa horquilla temporal de 1981 a 2015, ambos inclusive.
Durante los últimos 35 años, la temperatura media se situó en gran parte de la mitad sur peninsular entre los 12 y 14 grados, aproximándose a los 16 grados en zonas de costa, con máximas próximas a los 20 grados y mínimas en torno a los diez grados.
En la meseta norte, las medias han sido cercanas a los ocho grados, con máximas próximas a los 14 y mínimas que han bajado hasta los tres grados.
Unas veces frío, otras veces calor
Según insiste la Aemet, estas fechas presentan «gran variabilidad climática, que alcanzaron valores veraniegos en algunos casos como en Valencia (33,2) o Alicante (32,6) el 25 de marzo de 1988».
Junto a estos días cálidos ha habido otros plenamente invernales, como el 22 de marzo de 2007, día en el que varios observatorios de Castilla y León registraron su valor más bajo para los días analizados como Palencia (-7,9), Salamanca (-7), Valladolid (-6,6), León (-6,4) y Burgos (-5,5).
Por otro lado, las precipitaciones también han sido frecuentes durante el periodo estudiado.
No nos libramos de las lluvias
En la mayor parte de la Península, el número medio de días de lluvia ha estado comprendido entre 3 y 4, que equivale al 40 % de los nueve días considerados.
Aunque los valores más elevados corresponden a Galicia y al Cantábrico, el agua está presente en toda la Península -en Canarias son más escasas-.
Durante estas fechas aún se producen nevadas, principalmente en Castilla y León.
En ocasiones, el granizo y las tormentas también han hecho su aparición, así como la niebla, que es bastante frecuente en el norte peninsular.
Según el estudio de la Agencia Estatal de Meteorología, predominan además los días nubosos, seguidos de los cubiertos, siendo los despejados, los días menos frecuentes. EFE
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