Resulta que este ave tan popular es un animal de lo más silencioso en su quehacer diario, pero cuando se trata de ligar entonces ya es otro cantar.
La cigüeña es capaz de de golpear rítmicamente la mandibula para producir un sonido que parece ser de lo más eficaz a la hora de despertar los deseos sexuales de su pareja.Al mismo tiempo que lo acompaña de divertidas y singulares contorsiones con el cuello.
Sobre torreones, campanarios o aleros, sin miedo a las alturas ni asomo de vértigo, así es como flirtean las cigüeñas que quieren aparearse.




