Ejemplar de tortuga gigante. Imagen cedida

El poder de diez tortugas: recuperan en 6 meses procesos ecológicos perdidos hace 180 años

La reintroducción de sólo 10 tortugas gigantes de Aldabra (Aldabrachelys gigantea) en la isla de Aride (Seychelles), ha permitido restablecer en seis meses procesos ecológicos que habían desaparecido con su extinción hace más de 180 años, como son nutrir el suelo, mantener a raya a las plantas invasoras y dispersar semillas de especies autóctonas, según un estudio internacional publicado en Restoration Ecology.

En apenas dos meses, los galápagos dispersaron más de 11.000 semillas, el 89,5 % de ellas de especies nativas, y consumieron 54 especies de plantas exóticas, ayudando con ello a limitar su expansión, según la investigación.

Llevada a cabo por investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD), el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), el Real Jardín Botánico (RJB), todos del CSIC, y la Universidad de Exeter, la investigación ha demostrado que reintroducir un pequeño número de tortugas gigantes es una estrategia de restauración rentable, capaz de establecer interacciones ecológicas perdidas.

Los galápagos gigantes se extinguieron en la isla de Aride hace casi dos siglos y con ellos se perdieron importantes procesos que mantenían el hábitat de la isla, han explicado los responsables del estudio en un comunicado.

Los sucedido con su reintroducción confirma que actúan como ingenieros de estos ecosistemas al desempeñar tres funciones ecológicas fundamentales: controlar la cobertura de plantas exóticas; acelerar la descomposición y el reciclaje de nutrientes en los suelos con su consumo de hojarasca y dispersar a través de sus heces las semillas de plantas nativas cuyos frutos ingieren.

El comportamiento individual, factor clave

Por otra parte, el estudio tiene implicaciones relevantes para los programas de restauración de ecosistemas, pues muestra que las diferencias individuales entre los ejemplares que se reintroducicen, como su comportamiento, dieta y papel ecológico), son un factor clave para su éxito.

Así, mientras tres de los diez ejemplares dispersaron solos más del 80 % de las semillas nativas, otros destacaron en el control de plantas exóticas o en el reciclaje de nutrientes.

“Además de arrojar muy buenos resultados, este trabajo demuestra que la reintroducción de galápagos gigantes es una alternativa más efectiva y económica para el control de vegetación exótica que los métodos tradicionales de eliminación mecánica”, ha subrayado García Peña.

El equipo combinó observaciones, análisis de heces y masivos de ADN, lo que permitió identificar con precisión las especies consumidas por cada individuo.

«Uno de los hallazgos más relevantes ha sido descubrir que los resultados de la restauración no dependen solo del número de ejemplares liberados, sino también de sus patrones de comportamiento individuales», ha destacado el investigador del MNCN Sergio García-Peña.

Mientras algunos galápagos destacaron en los tres procesos ecológicos simultáneamente, otras mostraron un rendimiento bajo en todas las funciones.

«El galápago identificado como T08, por ejemplo, combinó una alta eficacia en la herbivoría de flora exótica con una gran dispersión de semillas nativas y un consumo equilibrado de hojarasca de especies nativas y exóticas. En contraste, T11 presentó un rendimiento pobre en los tres procesos», ha apuntado Iago Ferreiro Arias, de la EBD.

Esta diversidad de comportamientos dentro de una misma especie es crucial para la resiliencia del ecosistema, ha aseverado.

Implicaciones para la conservación

Por ello, investigadores proponen incluir en el diseño de programas de conservación el análisis del número efectivo de individuos necesario para sostener procesos ecológicos, un concepto que debería complementar los criterios tradicionales basados únicamente en la viabilidad genética de las poblaciones.

En islas pequeñas como Aride, las funciones ecológicas críticas pueden depender sustancialmente de un pequeño número de individuos con distintos hábitos. Esto subraya la necesidad de conservar no solo la diversidad genética, sino también la diversidad comportamental y funcional dentro de las poblaciones reintroducidas», ha añadido Ferreiro Arias.

En islas pequeñas como Aride, las funciones ecológicas críticas pueden depender sustancialmente de un pequeño número de individuos con distintos hábitos. Esto subraya la necesidad de conservar no solo la diversidad genética, sino también la diversidad comportamental y funcional dentro de las poblaciones reintroducida, ha insistido Ferreiro.

“Estamos planteando este tipo de estudios fundamentales en otras islas, como en el archipiélago de las Islas Galápagos (Ecuador), donde los galápagos no están relacionados evolutivamente con los de Seychelles, pero su enorme tamaño también permite predecir un papel diferencial de los individuos con respecto a estas tres funciones ecológicas”, ha apuntado Vargas. EFEverde

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