El presidente designado de la cumbre del clima de Antalya (Turquía), COP31, Murat Kurum, ha urgido a aumentar el ritmo de electrificación de la economía mundial y no sólo de la generación de energía para poder alcanzar los objetivos acordados en cumbres anteriores para frenar el calentamiento global.
Para el también ministro de Medio Ambiente, Urbanización y Cambio Climático de Turquía, la actual crisis energética (desatada por el incremento de los precios de los combustibles fósiles por el conflicto en Oriente Medio) ha puesto de relieve la importancia de la generación de energía renovable y de la diversificación nacional de las fuentes de energía.
Durante su intervención en la Reunión Ministerial sobre Clima de Copenhague (Dinamarca), ha apuntado que aunque gobiernos, agencias internacionales y sector privado están centrando cada vez más su atención en la electrificación como una frontera crítica de la transición, hay que acelerar el ritmo.
Electrificar todos los procesos
«Hoy en día, alrededor del 20 % del consumo final de energía se cubre con electricidad. Juntos, debemos aspirar a aumentar esa cifra lo más rápido posible», ha afirmado Kurum en la capital danesa, según un comunicado remitido por la presidencia de la COP31.
En su opinión, para lograr los objetivos de reducción de emisiones que permitan frenar el calentamiento global, es esencial descarbonizar la generación de energía, pero no es suficiente. «Hace falta electrificar los procesos en todos los aspectos de nuestra vida».
«Queremos iniciar una conversación global sobre la electrificación», ha afirmado en el encuentro internacional preparatorio de la cumbre climática que acogerá Turquía en colaboración con Australia.
El consumo final de energía engloba toda la energía que usan los usuarios finales (hogares, empresas, transporte, agricultura y servicios) para, por ejemplo, calentar y refrigerar edificios, iluminación o alimentar aparatos electrónicos, electrodomésticos, vehículos o maquinaria.
Para lograr el objetivo de cero emisiones netas en 2050, la Agencia Internacional de la Energía calcula que la electricidad debe pasar a representar el 27 % del consumo final de energía para 2030 y superar el 50 % hacia mediados de siglo.
Los principales impulsores de este incremento probablemente serán la descarbonización del transporte —mediante el despliegue acelerado de vehículos eléctricos— y la calefacción doméstica, a través de bombas de calor eléctricas, añade el comunicado.




