Pierson Hill señaló en las redes sociales, donde publicó una fotografía de la serpiente que encontró junto a otra común de su misma especie, que la biología es la culpable de la rareza.
A su juicio, es probable que los padres de la serpiente rara, aunque ellos sí tuvieran los diamantes en su piel, fueran poseedores de un gen recesivo.
«Es algo excepcionalmente raro, los biólogos solo han documentado una pequeña cantidad de serpiente sin el dibujo de los diamantes en la piel», agregó.
Hill le colocó un microchip a la serpiente para que una vez que sea soltada en la naturaleza pueda ser rastreada.
El crótalo adamantino es una especie de serpiente venenosa con una longitud máxima de 240 centímetros, la más larga de las serpientes de cascabel, que habita en el sureste de Estados Unidos. EFEverde




