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Plataforma del gasoducto submarino entre Argelia y España, en Almería. Imagen de archivo. EFE/Carlos Barba

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Entidades ecologistas y sociales cuestionan la necesidad del BarMar

Publicado por: Redacción EFEverde 21 de octubre, 2022 Barcelona

Organizaciones ecologistas y sociales, entre ellas, Greenpeace, WWF y el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG), se oponen a la construcción del BarMar, un conducto submarino entre Barcelona y Marsella para transportar gas e hidrógeno verde, anunciado ayer por los gobiernos francés, español y portugués, porque lo ven innecesario.

"Esta propuesta de infraestructura no responde a las necesidades de la ciudadanía para hacer frente a la crisis energética y se aleja de una transición energética justa", señalan las organizaciones en un comunicado conjunto, en el que anuncian una campaña para paralizar el proyecto gasista.

Según estas organizaciones, entre las que también están Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción y la Fundación Renovables, "la inconsistencia técnica del proyecto visibiliza una apuesta promovida por el sector gasista, que no se ajusta a la realidad energética y social".

Por ello, las entidades han mostrado su "rechazo categórico" al proyecto gasista ya que consideran que "tanto el gasoducto submarino como la tercera conexión con Portugal son innecesarias, suponen un impedimento para una transición energética justa, son un lavado verde para la industria gasista y bloquean fondos que deberían dirigirse a soluciones reales que ya pueden ser implementadas".

Además, critican que el BarMar transportará gas fósil "al menos durante esta década, ya que se estima que la entrada en operación para transportar de hidrógeno será en 2030".

Las organizaciones, que celebran "el adiós definitivo" del MidCat, creen que "lo más probable" es que la propuesta del nuevo corredor submarino BarMar "tampoco se llevará a cabo por la inviabilidad del proyecto".

"Mientras se desestima la idea, se perderá tiempo, esfuerzo y dinero público en estudios que podrían destinarse a las verdaderas soluciones: el ahorro energético y las renovables dimensionadas", lamentan las entidades, que recuerdan que "actualmente el 99% del hidrógeno producido procede de combustibles fósiles".

Por eso creen que el hidrógeno "no supone un respiro para la coyuntura energética ni a medio ni a largo plazo por los altos consumos energéticos que comportaría".

"Construir un supuesto hidroducto internacional es incompatible con la red de gaseoductos nacionales. Marsella está rodeada de gaseoductos que exportan gas a centros industriales en el norte de Francia y de Italia, por lo que dilapida el argumento de transportar hidrógeno verde a corto plazo y lo más probable es que lleve gas o gas mezclado con un algo de hidrógeno durante décadas", añaden.

Los movimientos ecologistas también señalan la dificultad de la construcción de este gasoducto submarino, que, según afirman, precisaría "materiales especiales, como la aleación específica de acero, y compresores más potentes y adaptados, todo con muy altos costes", además de necesitar estudios técnicos del fondo marino e impactos en los ecosistemas marinos.

Aunque aún se desconoce el trazado, según los ecologistas, es probable que atraviese el Golfo de León, "que es una de las zonas con mayor índice de biodiversidad en el Mediterráneo, donde se encuentran espacios marinos protegidos, el corredor de cetáceos o el Santuario de Pelagos".

También advierten de que "no se ha evaluado cómo afectarían las fugas de hidrógeno en los ecosistemas marinos ni sus impactos en la atmósfera, debido a sus propiedades físico-químicas, su alta inflamabilidad y coeficiente de difusión mayor que el del gas fósil".

Las organizaciones expresan su "sorpresa" ante este cambio de postura del gobierno francés porque dicen que desde 2011 se ha opuesto a la construcción de interconexiones que no fueran eléctricas, por lo que se preguntan "qué beneficios obtendría Francia dando apoyo a este proyecto".

Igualmente se preguntan si serán los consumidores los que tendrán que financiar el BarMar y anuncia que iniciarán una campaña "para paralizar esta nueva megainfraestructura energética, que se basa en un posicionamiento político de los gobiernos español, francés y portugués, sin saber cuál es la opinión de los reguladores de la energía, como ha ocurrido con el MidCat". EFEverde

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Redacción EFEverde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.