Sevilla (EFEverde).- El colectivo «Escuelas de Calor”, que demanda la climatización de los centros educativos andaluces en cumplimiento a la Ley aprobada en 2020, ha vaticinado “un nuevo cursos de sudores para nuestras niñas y niños”, ante la falta de cumplimiento de la normativa que lleva tres años ya en vigor.
Falta de voluntad política para aplicar la ley
En declaraciones a EFE, la portavoz de este colectivo, Teresa Pablo, ha lamentado que, a pesar de que la Ley de Bioclimatización fue aprobada por unanimidad, “en tres años ni se ha comenzado su aplicación real ni se la ha dotado de presupuesto”, de modo que “se han hecho algunas obras que no llegan ni al 10 % de los centros que se deberían cubrir”, además de que “no se conocen los criterios de elección de centros, falta transparencia, y tenerla es una obligación que también contiene la Ley”.
Pablo ha incidido en que “no nos consta que se hayan realizado auditorías energéticas ni evaluación de necesidades”, además de que la Junta “habla de medidas pasivas para sombrear los patios pero olvida el verde (CO2, revegetar, reducir emisiones…)” y ha reprochado a la Junta que nunca ha dotado de presupuesto a esta Ley, que debería tener el 100 % de su aplicación en 2026, ya que «no está invirtiendo dinero, sino gastando fondos europeos, y es la mejor prueba de falta de voluntad política para aplicar la Ley”.
Proteger a los menores de los impactos climáticos
Escuelas de Calor, además, echa en falta que tampoco se ha realizado el desarrollo reglamentario de la Ley y añade que se está aplicando la climatización “adiabática”, un sistema con “muchos puntos débiles”, como “uso excesivo de agua, ineficaz a mucha temperatura exterior, mantenimiento, uso aplicado normalmente a una nave industrial, no a un aula, y excesiva contaminación acústica”.

Teresa Pablo ha recordado que el comité de expertos de la ONU que vigila que se respeten los derechos de los niños en el mundo emitió en su día una directiva que, por primera vez, establece claramente que los estados tienen la obligación de proteger a los menores de los impactos climáticos y medioambientales causados por las actividades económicas.
Se considera que sin un medio ambiente sano resulta imposible respetar el derecho de los niños a la vida, al desarrollo, a la salud, a un nivel adecuado de vida o a la educación, “y con colegios donde en los patios hay 42 grados, sin árboles, con niños llegando a sus casas con quemaduras en la piel, ya nos dirán qué protección de menores se está aplicando”.
“Ni siquiera se ha dotado de presupuesto» a una normativa «por la que empezamos a luchar en junio de 2017”, por lo que la plataforma entiende que «este problema es histórico y parece no ser más que un tema para que unos y otros hagan política con el bienestar y la salud del alumnado y trabajadores de la enseñanza”. EFEverde
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