Ese reglamento intenta prevenir la entrada de madera ilegal en el mercado europeo, pero este tipo de material «podría ser importado a la UE a través de estos países» al no cumplir plenamente con la regulación, denuncia el miembro del tribunal responsable del informe, Karel Pinxten.
Según el estudio, «acabar con las talas ilegales es crucial para reducir las emisiones de carbono y controlar el cambio climático».
El tribunal señala también los efectos «muy dañinos» que estas prácticas tienen sobre la biodiversidad.
Para combatirlas, la Comisión Europea (CE) impulsó en 2003 el plan de acción sobre aplicación de las leyes, gobernanza y comercio forestales (FLEGT, en sus siglas en inglés) pero, doce años después, «los resultados son exiguos», según el informe.
Con el FLEGT, la UE promovió un sistema de licencias para garantizar que los países de todo el mundo exportasen sólo madera procedente de explotaciones legales.
Sin embargo, afirma Pinxten, la Unión debería, «en primer lugar, poner su propia casa en orden y dar ejemplo acabando con las talas y el tráfico ilegal».
Como parte del FLEGT, la UE invirtió de 2003 a 2013 un total de 300 millones de euros en 35 países.
De éstos, Indonesia y Ghana han logrado «notables avances» hacia un sistema de licencias plenamente operativo para su madera pero, «en general, los progresos son muy lentos y muchos países están luchando por superar los obstáculos a la buena gobernanza en la materia».
Sin embargo, aún no funciona en ningún país socio un sistema de licencias FLEGT plenamente operativo, según el informe.
Organismos de certificación
Los auditores de la UE señalan como causas la falta de una planificación adecuada por parte de la CE y la ausencia de prioridades claras en la financiación de los países productores de madera.
Para solventarlo, el estudio recomienda a la Comisión que garantice que el Reglamento sobre comercialización de la madera se aplique plenamente en todos los Estados miembros y que recurra a organismos de certificación privados acreditados.
Otras recomendaciones del Tribunal de Cuentas son establecer objetivos claros y los medios para conseguirlos, asignar los recursos a los países productores donde puedan tener más impacto e introducir procedimientos rigurosos de evaluación. EFEverde




