Las llamas pusieron en riesgo zonas como O Barro, Barral y Boente y tras declararse la situación 2, varios vecinos tuvieron que desalojar sus casas y no pudieron regresar hasta que la alarma fue desactivada.
Hasta esa hora el fuego había quemado más de 150 hectáreas y aunque se da por estabilizado aún permanece activo con riesgo a que algún foco pueda volver a reactivarse.
El vicepresidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, daba por descontado a última hora de ayer que el incendio ha sido intencionado. «Por desgracia, estamos acostumbrados a estas situaciones», remarcó. EFEverde




