Madrid.- Hay «mucha gente que aún cuestiona para qué sirve el arte contemporáneo» y una respuesta es que «sirve para prepararnos para los cambios que van a suceder», ha explicado hoy Chus Martínez, historiadora y comisaria de la exposición ‘Inteligencia líquida’, organizada en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y orientada a concienciar sobre la «crítica situación» de la vida oceánica.
‘Inteligencia Líquida: cómo la inteligencia perdió su cuerpo humano para volverse plural y capaz de incorporar los valores del océano’ es el nombre completo de esta exposición colectiva organizada junto con la fundación TBA21 y la compañía de gestión medioambiental Urbaser, que reúne a ocho artistas internacionales en una «experiencia inmersiva» que «sumerge al visitante en los ecosistemas acuáticos».
Varias obras pertenecen a la colección de TBA21 como las de Lucas Arruda, Jumana Manna y Ana Mendieta; otras dos, las de Beatriz Santiago Muñoz y Sonia Levy, son nuevas producciones de la Fundación y tres más son instalaciones específicamente creadas para la ocasión, como las de las artistas Saelia Aparicio, Inês Zenha y Anne Duk Hee Jordan.
A propósito del contenido de la exposición, Martínez ha razonado que «la teoría está ahí y la podemos entender, que existe una inteligencia líquida está probado, pero absorber esa teoría es muy complejo» y por ello «nos hemos inventado una sustancia preparatoria», la propia exposición, «que nos ofrece la posibilidad de preparar a los sentidos a través de la experiencia».
Su objetivo, ha precisado a EFE, es «fomentar el diálogo» sobre este materia entre el público asistente porque «cada uno se relaciona con los cuentos y las historias de una forma personal y tiene así una experiencia que incita a tener una conversación con la gente que tienes alrededor».

En su opinión, «los valores como la amistad se pueden afirmar realmente entre especies y no lo estamos haciendo porque hablamos de ello como si fuera algo abstracto» pero, de la misma forma que «nadie le haría daño a un animal si lo conociera y formara parte de su ámbito emocional» esta actitud se puede hacer extensible «a todo: se puede querer un bosque, querer el mar…»
Para reforzar el mensaje, la muestra artística se complementa con un programa de encuentros, que reunirá a comisarios, artistas, músicos, «performers», científicos, filósofos e investigadores internacionales para «seguir descubriendo» nuevas maneras de narrar y entender nuestra relación con el océano y con la Naturaleza».
La fundación TBA21 plantea sus creaciones en «la creencia en el arte y la cultura como vehículos de transformación social y medioambiental» y por ello centra sus obras en «las investigaciones urgentes de hoy para liberar el potencial transformador del arte en las sociedades y los ecosistemas».
Dentro de esta organización, TBA21-Academy es el centro de investigación que fomenta «una relación más profunda» con el océano y otras masas de agua para «inspirar el cuidado y la acción», además de proporcionar a los artistas temas con los que trabajar e inspirarse. EFEVerde
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