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Finaliza la berrea con un ciclo más corto debido a la sequía. EFE/Jose Manuel Pedrosa
BIODIVERSIDAD BERREA

La sequía acorta la berrea del ciervo

Cada año, durante el mes de septiembre, cuando se supone que las temperaturas son más suaves y la humedad más alta, los sonidos de la berrea de los ciervos llenan los parques naturales de Cazorla, Segura y Las Villas, de Andújar y Despeñaperros.
Al ciervo le sigue el gamo, que emite una especie de ronquío, después viene el correteo del muflón, a principios de noviembre, para terminar el año con el macho montés, el rebeco y el jabalí.

Dos ciervos en Aldeaquemada (Jaén)
Dos ciervos durante la berrea en Aldeaquemada (Jaén). EFE/Jose Manuel Pedrosa.

Este año, según ha explicado a Efe Manuel Fernández, alcalde de Aldeaquemada, un pequeño municipio de unos 550 habitantes situado en el corazón de Sierra Morena, el ciervo se ha retrasado por el calor y la falta de agua y el ciclo ha sido más corto.

Esto puede afectar a la cría, ya que algunas de las posibles madres, que tienen una gestación de unos nueve meses, no han salido y otras lo han hecho ya tarde, con las últimas lluvias, por lo que parirán ya avanzado el verano que viene, cuando el pasto está más seco y los gabatos no tengan la suficiente leche.
Lo normal es que esos animales que nacen más tarde mueran o tengan raquitismo, o que las varetas sean más pequeñas y débiles, aunque ya ha pasado otros años.
La sequía, que deja a los animales sin fuerzas, afecta también al periodo de veda de caza mayor, que se levantó el 15 de octubre, una actividad que en la localidad fue primero de subsistencia, y ahora es un atractivo que deja dinero a las arcas municipales y reparte entre los lugareños unos 6.000 euros por montería, organizada en la finca de propiedad municipal. Efeverde

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Redacción EFEverde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.