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Imagen de archivo de la contaminación en Madrid EFE/Juan Carlos Hidalgo

FISCALIDAD VERDE

La fiscalidad verde no puede esperar a que no haya crisis

Publicado por: efeverde 22 de mayo, 2022 Madrid

Ana Tuñas Matilla.- Impulsar la transición ecológica requiere de la aplicación de una "fiscalidad verde", según los expertos consultados por Efe, que, en contra de la opinión del Banco de España, consideran que la reforma tributaria no puede esperar a que no haya crisis.

Pese a reconocer que la fiscalidad medioambiental es clave para la transición y que es imprescindible potenciar y mejorar su diseño para avanzar en la lucha contra el cambio climático, el Banco de España considera que no es el momento de aplicarla porque el país no se ha recuperado aún de la crisis de la covid-19 y se enfrenta a los efectos derivados de la invasión de Ucrania.

"Fiscalidad verde no significa incrementar la recaudación", no se trata de generar nuevos impuestos y elevar la recaudación total, sino de trasladar la presión fiscal de unas cosas a otras, "por eso no entiendo muy bien al Banco de España", ha dicho el presidente de la Fundación Renovables y economista, Fernando Ferrando.

"Es como decir que no es el momento de educar a la gente porque estamos en crisis (...). De lo que se trata es de poner un poco de racionalidad en los impuestos", ha subrayado Ferrando, que ha lamentado que el informe elaborado por el comité de expertos para la reforma fiscal y presentado en marzo "se haya quedado en un cajón".

Entre otras medidas, los expertos proponen subir los impuestos que gravan los hidrocarburos, vincular la tributación municipal sobre residuos a sistemas de pago por generación, gravar las emisiones de grandes instalaciones industriales y ganaderas o incorporar costes medioambientales asociados al uso del agua.

Suprimir el impuesto sobre la producción eléctrica para impulsar la electrificación de la economía o gravar billetes de avión para reducir el número de usuarios y acelerar la transición ecológica en el sector, son otras de sus propuestas.

El objetivo, según el libro blanco para la reforma fiscal, dar cumplimiento al principio de "quien contamina paga" y que, al incorporar la variable medioambiental en los precios de bienes y servicios, se empuje a la toma de decisiones adecuada por parte de los agentes.

Impulsar cambios en el modelo productivo y de consumo

"El documento pide incidir en electrificación, movilidad, economía circular y uso del agua. Si no actuamos ya sobre estos conceptos con criterios medioambientales, mañana tendremos que recaudar más para paliar los daños derivados de no haber provocado un cambio de usos y costumbres", ha advertido.

La guerra no puede ser excusa para quedarse en "stand by". Hay que poner toda la carne en el asador para cambiar el modelo productivo y de consumo y una de las herramientas son los impuestos verdes, cuya recaudación debe destinarse a políticas que permitan ese cambio, ha añadido.

Así, si se gravan los combustibles de automoción para desincentivar su uso hay dar una alternativa al usuario, como, por ejemplo, mejorar la red de transporte público o bonificar la compra o el uso de los vehículos eléctricos.

"Necesitamos una reforma fiscal que distribuya la riqueza, que sea progresiva y justa y cuyo fin no sea recaudatorio. La fiscalidad ambiental debe perseguir cambios de comportamiento y no podemos esperar más", ha apuntado la portavoz de Greenpeace Alicia Cantero.

Subir aisladamente el impuesto de un combustible puede ser contraproducente porque el mensaje no se entiende bien y menos en un momento de inflación, por eso es importante que la ciudadanía entienda la importancia, dar alternativas y compensar a los que menos tienen, según Cantero.

Poner fin a las subvenciones de las energías de origen fósil

Para el director de Desarrollo Corporativo de Forética, Jaime Silos, urge un debate "serio y a largo plazo" sobre el uso de la fiscalidad como herramienta para la transición y el punto de partida debería ser eliminar las subvenciones a las energías fósiles, que mueven unos 6 billones de dólares al año (según el Fondo Monetario Internacional).

"Por cada dólar generado por sistemas de precio al carbono, los estados gastan 113,53 en subvencionar energías intensivas en carbono y el importe total de este gasto supone casi el doble del incremento de inversión necesaria para la transición hacia las cero emisiones netas", según el portavoz de Forética, organización para el impulso a la sostenibilidad que agrupa a más de 200 empresas.

Además, ha advertido, esa cifra va a aumentar "sustancialmente" porque los países avanzados se están abriendo a subvencionar los hidrocarburos para amortiguar el impacto del encarecimiento de los precios de la energía en empresas y ciudadanos, como es el caso de España, donde el Gobierno acordó subvencionar con 20 céntimos el precio en surtidor de gasolina y gasóleo. EFEverde

 

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