En rueda de prensa, García ha explicado que esa cantidad se iría reduciendo cada año que se mantenga la prórroga, pero es tan alta que dificultaría a cualquier otro Gobierno optar por retirar la licencia a Garoña, una vez que reciba la previsible autorización de prórroga del actual Ejecutivo.
Arístides García ha insistido en que la empresa «no tiene ninguna intención de que la planta nuclear, parada desde diciembre de 2012, vuelva a operar», ya que ha empleado los últimos cuatro años en tareas de mantenimiento, no de adecuación para cumplir las exigencias del Consejo de Seguridad Nuclear, que conocían en su mayor parte.
En su opinión, lo que busca Nuclenor con la prórroga de Garoña no es que la planta vuelva a producir electricidad porque «requeriría una inversión multimillonaria», sino que sea un precedente para que otras plantas con mayor capacidad de producción puedan alargar también su vida útil. Efeverde




