Para ello, ha aprobado un protocolo de actuación ante esta especie, que no está protegida pero ataca a otras que sí lo están, a mascotas y en ocasiones a quienes pasean por la parte vieja de Melilla, ha asegurado el consejero.
Estas gaviotas representan además un riesgo para los aviones en el aeropuerto de la ciudad, sobre el que el año pasado se avistaron 688 ejemplares, ha subrayado Quevedo.
Medio Ambiente pretende que esta especie vuelva a su hábitat natural en los acantilados y que no se descontrole su población, por lo que el protocolo prevé medidas como la retirada de nidos, la esterilización de huevos y el empleo de rapaces por parte de cetreros para ahuyentarlas del aeropuerto y de algún parque.
El titular de este departamento ha indicado que las organizaciones ecologistas han pedido que se actúe, a la vez que ha augurado que combatir la superpoblación de esta ave llevará años, incluso más de un lustro.
La gaviota patiamarilla (Larus michahellis) es una de las aves marinas más abundantes de la cuenca del Mediterráneo, presenta un elevado éxito reproductor, es depredadora de pollos de otras especies y genera problemas de ruido, suciedad y deterioro de edificios, según la Sociedad Española de Ornitología, SEO/BirdLife. Efeverde




