Una vecina de Grazalema (Cádiz) camina por una calle inundada debido a las intensas lluvias. EFE/Román Ríos
CAMBIO CLIMÁTICO

De la dana de Valencia a Grazalema: España, ante una era de precipitaciones extremas por el cambio climático

Madrid.- Grazalema ha acumulado en 60 días casi 3.000 litros por metro cuadrado. La dana de Valencia dejó en estaciones como Vinaroz más de 100 litros por metro cuadrado por 30 minutos. Estos son algunos de los récords de precipitaciones que se han marcado en los últimos años. Y los que quedan.

En menos de dos años, España ha batido gran parte de sus registros de acumulación de agua por horas y días, por lo que ahora, la pregunta que surge automáticamente es, según el meteorólogo superior del Estado Peio Oria, «cuándo se superarán los récords en escalas temporales de uno a cuatro días».

El meteorólogo ha publicado este martes un artículo en el blog de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en el que concluye que la frecuencia y magnitud de precipitaciones extremas están aumentado «bajo el cambio climático», aunque no es uniforme geográficamente, sino que depende de las características geofísicas de cada región.

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En el texto, Oria recuerda que el aumento de temperaturas provoca necesariamente el incremento promedio de la capacidad de la atmósfera para aumentar más humedad, sobre todo en zonas costeras, y más humedad «supone más vapor disponible para liberar en eventos extremos» en forma de precipitaciones intesas.

En el caso de la geografía española, los efectos locales de interacción con el relieve, el estancamiento de un grupo de tormentas retroalimentadas y una mayor eficiencia en las lluvias de otoño e invierno podrían estar desempeñando «un papel crucial» en los registros de los últimos años.

Unas lluvias «sin parangón»

Oria ha puesto como ejemplo Grazalema, donde en el periodo de 60 días comprendido entre el 16 de diciembre del año pasado y el 14 de febrero, la estación meteorológica ha rebasado los 3.000 mm de acumulación de precipitaciones.

Esto e una «circunstancia inédita a nivel estatal y, probablemente, también sin parangón en el resto del continente europeo y buena parte de las latitudes medias del planeta».

Pero no es un hecho aislado, porque el meteorólogo recuerda que, hace poco más de un año, la dana de Valencia provocó «una acumulación superior a 500 mm en apenas tres horas en la estación meteorológica de Turis», lo que igualmente «se considera un récord de acumulación de precipitación sin antecedentes en el pasado reciente».

Se pulverizan los registros

De hecho, Oria recoge en su artículo el estudio publicado en 2017 por el analista predictor de la delegación territorial de Aemet en Cataluña, Sergi González, quien analizó más de 100 millones de registros obtenidos entre principios del siglo XIX y el año 2015 para obtener una tabla con los récords de lluvias certificados en España por su red climatológica.

De acuerdo con esta tabla, las precipitaciones más fuertes se reparten por gran parte del país «con un denominador común, ser zonas próximas al mar y con algo de orografía», aunque las más importantes se concentran en tres zonas peninsulares: el sur de Valencia y el norte de Alicante para escalas entre 9 horas y 5 días, la sierra de Grazalema (Cádiz) para escalas entre 7 y 20 días, y toda Galicia para las escalas por encima de un mes.

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Oria actualiza estos datos y señala el Mediterráneo y Canarias para escalas cortas de tiempo, la zona de Grazalema para zonas intermedias, y Galicia por encima de los tres meses.

No obstante, añade que en los últimos ocho años desde la publicación de la tabla de González «todos los récords en escalas de tiempo inferiores a 3 meses han sido superados» a excepción de tres: el de 24 horas en Oliva (Valencia), el de 2 a 5 días en Jávea (Alicante) y el del mes natural en Caldera de Tubiriente.

Las precipitaciones más recientes, añade, «han pulverizado los registros existentes», con «el evento histórico asociado a la dana de finales de octubre de 2024» de Valencia y la sucesión de borrascas de este invierno.

Vamos a más

Este meteorólogo considera «difícil» vincular todos estos episodios, «a menudo con características muy locales y dependientes del relieve» con un fenómeno como el calentamiento global, pero además de insistir en la mayor humedad de la atmósfera hoy día apunta algún dato más.

Así, subraya los «cambios importantes que están ocurriendo en el Ártico o que desde allí afectan a otras partes del planeta» con una serie de incrementos de entre un 5 y un 15 % por decenio en el vapor de agua integrado en columna durante las estaciones de otoño e invierno en las capas más bajas de la troposfera por encima de los 60 grados de latitud.

Pese a que «cada episodio es único y posee características que lo distinguen», las escalas de acumulación de precipitaciones son ahora más cortas y esto «ha sido observado en muchas partes del planeta» y además los ríos atmosféricos «tienden a aumentar en frecuencia, tamaño, humedad transportada y/o intensidad de impactos» con un clima más cálido.

Por ello, «en el camino a los 2°C de calentamiento global es perfectamente posible además ver nuevos récords que superen por amplios márgenes a los actuales».