Ginebra.- Los habitantes de la localidad suiza de Brienz pudieron volver este lunes a sus casas, donde podrán dormir por primera vez desde que fueron evacuados a mediados de mayo debido al deslizamiento de rocas de una montaña cercana que se quedó a muy poco de enterrar el pueblo, cuyo perímetro urbano quedó finalmente a salvo.
El área que sigue amenazada se reduce actualmente a un sector del norte de la zona residencial, cuyo acceso está restringido.
Cincuenta y dos días después de la evacuación y dieciocho después del derrumbe de la montaña, las autoridades levantaron la prohibición de entrada a la localidad y sus pobladores podrán pasar la noche en sus hogares, mientras que la entrada de otras personas ha sido autorizada a partir de este martes.
Los expertos no han descartado que una nueva evacuación sea necesaria en caso de que la situación vuelva a agravarse, una amenaza que proviene de una zona elevada de la montaña donde se ha detectado que hay entre dos y cuatro millones de metros cúbicos de piedras en estado «frágil» y que podrían deslizarse.
No obstante, los especialistas han confirmado que tal movimiento se detectaría con semanas y hasta meses de anticipación, lo que daría tiempo suficiente para poner a salvo a los habitantes de Brienz.
Por el momento, los caminos pedestres siguen prohibidos por el peligro de caída de piedras y cualquier persona que entre en las rutas y zonas prohibidas se expone a una multa equivalente a 5.000 euros. EFEverde
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