Madrid.- Es «muy difícil» que los medios de extinción tengan una influencia «decisiva» para interrumpir el avance del fuego «cuando hay tantos en tantos frentes a la vez», lamenta a EFE el ingeniero de Caminos Martín Perea tras una semana en la que las olas de calor han alimentado incendios forestales severos en ambas orillas del Mediterráneo.
El también doctor por las universidades de Córdoba y Sevilla y director del máster en Energías renovables de la Universidad Europea ha explicado que en las actuales condiciones los incendios «se autoalimentan y suelen ser multiplicativos»: por ejemplo, las tormentas eléctricas no sólo contribuyen al fuego sino que ayudan a reproducirlo en zonas más alejadas de la afectada en un primer momento.
El problema, además, «se está autoagravando» debido al dióxido de carbono que se desprende en los incendios y que «provoca que se acentúe el efecto invernadero».
Italia y Grecia son los dos países del sur de Europa más afectados por las llamas, que estos últimos días de julio se han centrado en sus islas.
Así, la isla italiana de Sicilia ha registrado más de 300 incendios arropados por temperaturas por encima de los 45 grados que han calcinado cerca de un millar de hectáreas y dejan daños materiales millonarios en la zona de Messina y de Palermo.
Las llamas han calcinado viviendas y jardines y llegaron a amenazar varios hospitales, lo que obligó al cierre de algunos pabellones y tramos de carretera, así como a la evacuación de más de 1.500 personas.
En Grecia, las islas de Rodas, Corfú y Eubea han sufrido mucho por las llamas, que también han afectado a su territorio continental, como el incendio junto al área industrial de la ciudad de Volos.
Sólo por vía aérea, hasta 70.000 turistas tuvieron que ser evacuados de Rodas y en torno a otros 2.500, de la isla de Corfú.
Croacia ha sido otro de los países afectados esta semana, con el fuego amenazando a su principal destino turístico, la ciudad de Dubrovnik, y las llamas presentes también en una de sus islas: la de Ciovo, cerca de Split, donde han arrasado centenares de hectáreas de bosque, arbusto y olivares.
Desde el punto de vista humano, la tragedia ha sido peor en el norte de África, donde los fuegos causaron la muerte de 34 personas en la región de Cabilia (Argelia).
Este país magrebí llegó a registrar 50 grados a la sombra y soporta actualmente una nueva ola de calor que durará hasta el próximo lunes.
El mes más caluroso a nivel global
La Organización Meteorológica Mundial aseguraba precisamente esta semana que el actual mes de julio es el más caluroso, a nivel global, «desde que se tienen registros» con una temperatura media que, afirma, ha alcanzado los 16,95 grados centígrados superando así los 16,63 alcanzados en 2019.
Sin embargo, entre las causas de todos estos siniestros no sólo hay que contar con el aumento de temperaturas o la acción del viento: las autoridades de los países afectados han denunciado fuegos provocados y Perea añade que hay que tener en cuenta «el abandono cada vez mayor de zonas rurales», junto con un «conservacionismo forestal mal entendido».
Otros países mediterráneos afectados por las llamas han sido Túnez, donde ha fallecido una persona; Turquía, con fuego en la provincia de Antalya y Francia, donde de nuevo ha sido una isla, la de Córcega, el territorio más afectado, mientras que en Portugal, ya en la fachada atlántica, las llamas dejaron 13 heridos cerca de Cascais.
España no ha padecido este mes incendios tan devastadores como los del año pasado, cuando se registró uno de los peores datos históricos de superficie quemada, pero aún así según el Sistema Europeo de Información de Incendios Forestales (EFFIS) desde el comienzo de año hasta el 16 de julio han sido arrasadas 68.000 hectáreas y los últimos días han sido calcinadas varios cientos más en la cumbre de Gran Canaria.
En el caso español según la responsable de ganadería extensiva en la Fundación Entretantos, María Turiño, el abandono del sector primario es otro factor agravante de la situación.
Esta entidad ha publicado esta semana un documento con propuestas para trabajar en cinco áreas concretas a la hora de prevenir incendios forestales, fruto de casi un año de trabajo en un ofro de reflexión integrado por diversos profesionales. EFEverde
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