BURGOHONDO (ÁVILA), 25/07/2026.- Zonas quemadas en los alrededores de el embalse de El Burguillo por el incendio que se originó en Burgohondo (Ávila). El incendio que se mantiene activo en la provincia de Ávila ha quemado entre 13.000 y 15.000 hectáreas, según los últimos datos facilitados este sábado por fuentes del Ministerio del Interior. La cantidad de personas evacuadas como consecuencia del fuego se han calculado en 5.150 de los municipios de Burgohondo, El Hoyo de Pinares, Villanueva de Ávila y La Atalaya del Tiemblo. Además, 8.635 personas se encuentran confinadas en Cebreros, Navaluenga y El Tiemblo. EFE/Raúl Sanchidrián
Zonas quemadas en los alrededores de el embalse de El Burguillo por el incendio que se originó en Burgohondo (Ávila). EFE/Raúl Sanchidrián
INCENDIOS FORESTALES

Los incendios de Madrid y Ávila suman 200 kilómetros de perímetro y afectan a 45.000 hectáreas

Madrid.- El perímetro de los incendios de la Comunidad de Madrid y Ávila suman más de 200 kilómetros de perímetro y afectan a unas 45.000 hectáreas, unos fuegos «extremos», capaces de crear su propia meteorología, lo que complica su previsión, según alertan expertos.

Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica, el incendio de Ávila ha dañado ya alrededor de 21.000 hectáreas y tiene un perímetro de 112 kilómetros, mientras que el de la Comunidad de Madrid supera las 24.000 hectáreas quemadas, con un perímetro de unos 100 kilómetros.

Los actuales focos que han derivado hasta ahora en más de 88.500 evacuados y confinados en las áreas afectadas se consideran «extremos, es decir, quedan fuera de la capacidad de extinción, pues emiten más de 10.000 kW por metro».

Así lo indica a EFE Víctor Resco de Dios, ingeniero experto en ecosistemas terrestres, que señala que ambos focos «están interactuando con la capa límite de la atmósfera y se acoplan a las capas frías de la atmósfera y generan estas nubes, los pirocúmulos».

Además, «tienen mucha mayor aireación y muy aleatoria, lo que complica su gestión y su extinción». Este tipo de incendios, matiza, se clasifican como de «sexta generación».

Por su parte, Sara Mateos, Agente Medioambiental del sindicato CSIF, señala a EFE que ante este tipo de fuegos es complicado hacer una previsión: «No te puedes atener a los modelos meteorológicos, sino que tienes que ir viendo el comportamiento del propio incendio y puede haber cambios de viento repentinos», como se ha visto en estos casos.

«La dificultad de su extinción radica en que crean una climatología propia que no se puede prever, lo que les hace particularmente peligrosos», agrega.

Mateos también dice que se está hablando continuamente de los motivos por lo que se crean estos focos y cita al «cambio climático, la despoblación de los pueblos y el estado del monte».

Observa lo que está pasando tanto en Madrid como en Ávila es que el monte es una extensión muy continua de vegetación: «Es como si tuviéramos autopistas para el fuego. No hay nada que las frene».

En la Comunidad de Madrid existe, además, el problema de la «interfaz», cuando hay casas desperdigadas por el monte o están en la transición entre lo urbano y el monte y ahí no se ha llevado a cabo «la prevención necesaria», no existe un plan de gestión de la vegetación de alrededor. EFE Verde

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Redacción EFE Verde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.