Madrid.- Los incendios forestales están provocando que aumenten los niveles de ozono troposférico, lo que contribuye al empeoramiento de la calidad del aire y el aumento de los riesgos para la salud, pese a los avances logrados mediante el control de emisiones, según un estudio publicado en la revista Science.
Los investigadores han estudiado el caso concreto de Estados Unidos y han concluido que, pese a los esfuerzos por controlar las emisiones, la contaminación por ozono ha vuelto a crecer debido a los incendios forestales, ha informado en un comunicado el servicio de monitoreo de la atmósfera de Copernicus (CAMS), que también ha contribuido en el estudio.
Si bien el ozono cumple una función de protección de la Tierra en la estratosfera, al absorber la radiación ultravioleta, a nivel del suelo es un contaminante perjudicial, ya que puede irritar los pulmones, agravar enfermedades respiratorias como el asma y dañar la vegetación y los cultivos.
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El informe muestra que, aunque Estados Unidos logró una disminución constante de la contaminación por ozono entre 2003 y 2015, esta tendencia se ha revertido en la última década debido a que los incendios forestales han contrarrestado los avances que se han logrado por el control de emisiones.
Según el informe, los niveles de ozono en Estados Unidos cayeron en torno a un 11 % entre 2003 y 2015 debido a la puesta en marcha de políticas de calidad del aire como la Ley de Aire Limpio que se promulgó en la década de los 70.
No obstante, esta tendencia ha cambiado y esto coincide con un aumento de la actividad de los incendios forestales, en especial, en el oeste de Norteamérica, con intensas temporadas marcadas por el fuego como la de 2023, que expuso a 43 millones de personas adicionales a niveles de ozono que superaban los estándares de calidad del aire.
Más muertes relacionada con el ozono
La contaminación por ozono derivada de los incendios forestales también tiene efecto en las muertes prematuras y, desde 2013, aquellas relacionadas con este gas de efecto invernadero han aumentado en más de 300 fallecimientos anuales.
Esto subraya, según los investigadores, el papel que los incendios forestales tienen como principal causante de la contaminación en la atmósfera, pese a la disminución de las emisiones procedentes del transporte, la industria y la generación de energía.
Un problema continental
Los incendios forestales liberan grandes cantidades de gases que pueden recorrer cientos o incluso miles de kilómetros antes de formar el ozono, lo que dificulta el control de la contaminación, ya que no se limita a las inmediaciones del lugar en el que ha tenido lugar el fuego.
De hecho, el estudio asegura que los incendios forestales no solo representan un peligro local, sino también un problema de calidad del aire a nivel regional e incluso continental, ya que las columnas de humo aumentan la concentración de partículas y contribuyen al incremento del ozono.
Además recuerdan que, a medida que el cambio climático intensifique las temporadas de incendios, también aumentará su impacto en la composición atmosférica, lo que plantea nuevos desafíos para cumplir con los estándares de calidad del aire. EFE Verde
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