Kate Brauman (experta en riesgos hídricos): los centros de datos desatarán conflictos por el agua

Ana Tuñas Matilla

Los centros de datos consumen grandes cantidades de agua que, en muchas ocasiones, superan la capacidad de los operadores locales para garantizar el suministro, según la subdirectora del Global Water Securty Cender de la Universidad de Alabama, Kate Brauman, que ha advertido de que, en la mayoría de los casos, su construcción se está haciendo sin tener en cuenta si hay o no agua para todos los usos,  lo que generará conflictos.

Según la información que se publica, los centros de datos se están ubicando donde hay disponibilidad de energía (a ser posible barata), mientras que no se está teniendo en cuenta si hay o no agua para todos los usos de una zona, ha explicado a EFE Verde la experta en riesgos hídricos durante su visita a Madrid para participar en unas jornadas técnicas organizadas por el Banco de España sobre agua y estabilidad financiera.

Esa falta de planficación pone en riesgo el suministro del propio centro pero también el del resto de usuarios de la zona (empresas y poblaciones) que, además, son los que suelen cargar con el coste de mejorar las infraestructuras para afrontar ese consumo «extra», ha subrayado.

«Con una buena planificación, este desafío hídrico podría resolverse, pero sin planificación local y regional creo que habrá cada vez más conflictos y el agua se convertirá en una enorme limitación, tanto porque pueda agotarse para centros ya construidos como porque cada vez más comunidades se enfaden y se nieguen a permitir que se construyan o comiencen a operar».

Más demanda, menos recurso

Entre los principales desafíos que afronta la humanidad, la científica estadounidense ha destacado el desajuste existente entre la demanda creciente de agua y la cada vez menor disponibilidad de recurso por el calentamiento global, que implica que el recurso ya no esté siempre disponible «en los mismos lugares ni en las mismas cantidades a las que nos habíamos acostumbrado».

Este y otros riesgos, como el agotamiento de aguas subterráneas, las inundaciones o la contaminación, afectan «enormemente» a la sociedad y obligarán a tener que decidir cómo asignar el agua entre muchos usuarios con intereses en competencia.

En paralelo, que la ausencia de datos sobre cómo y cuánta agua se utiliza impide hacer una buena planificación hídrica, algo que, aunque es generalizado, afecta particularmente a los centros de datos, en plena eclosión por el uso de las nuevas tecnologías y el desarrollo de la IA.

Generalmente, estas instalaciones demandan grandes cantidades de agua para su refrigeración y, además, consumen mucha electricidad, cuya generación requiere habitualmente también de grandes cantidades de agua.

«Es muy difícil estimar cuánta agua demandarán los centros de datos porque depende mucho del tamaño del centro, del tipo de tecnología de refrigeración que use o de cómo se usa el agua en la generación de la electricidad que consume», ha advertido la experta en riesgos hídricos.

Superan capacidades

Sin embargo, es fundamental que haya transparencia y divulgación clara de información, porque si un centro no dispone de agua suficiente, simplemente, no podrá operar, y, además, se pondrán en riesgo otros usos, ha apuntado Brauman.

Generalmente, los centros de datos se conectan al proveedor local de agua, a menudo una ciudad o empresa pública de servicios, porque necesitan agua muy limpia para su refrigeración y porque construir y mantener su propio suministro sería mucho más costoso, ha explicado.

La cantidad de agua que demanda un centro de datos suele ser enorme en comparación con el volumen que históricamente ha suministrado el operador local, lo que, a su vez, le obligará a aumentar su capacidad de suministro, según la experta.

A modo de ejemplo, ha explicado que en una ciudad en Alabama, donde vive, se ha proyectado un centro de datos cuya demanda de agua se estima que equivale a, aproximadamente, la mitad de lo que la ciudad suministra actualmente.

Los usuarios cargan con el coste

Llegados a ese punto, pueden suceder que no haya suficiente agua donde normalmente la obtiene el suministrador (pozo, río, etc) y/o que haya que construir nuevas tuberías y otras infraestructuras para traer agua de otros sitios.

«Suministrar mucha más agua suele quedar fuera del diseño previsto de una empresa de agua y transportar grandes volúmenes requiere de tuberías enormes. Si la empresa de agua no cobra al centro de datos por construir esas infraestructuras —y hasta ahora no vemos pruebas claras de que lo haga— el coste de esas mejoras recae sobre todos los usuarios conectados a ese sistema», ha denunciado.

Por otra parte, hay que entender que la mayor parte del agua utilizada para refrigeración no se consume y se descarga como agua residual, que sale ligeramente más caliente. «Si el agua se vierte la sistema de alcantarillado también genera mucha presión sobre las infraestructuras municipales», ha señalado la experta, que ha apuntado que las posibles soluciones pasan porque los centros de datos usen menos agua, la reutilicen o sea reutiliza para otro usos.

Centros de datos, ¿hay energía y agua para todos sin comprometer otros usos?

Faltan incentivos

Lamentablemente, la tecnología para reducir su demanda implica habitualmente un mayor consumo energético. Además, los centros de datos no se están diseñando ni ubicando pensando en facilitar la reutilización del agua que vierten «no porque sea imposible, sino porque no existe ninguna exigencia ni incentivo para hacerlo».

Investigadora y divulgadora científica, Brauman ha sido la autora principal de la evaluación global de la Plataforma Intergubernamental sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) de 2019 y del Informe de Síntesis Global 2021 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), titulado «Haciendo las paces con la naturaleza».

La conferencia internacional de alto nivel Water and financial stability: moving from risks to resilience, ha sido organizada por el Banco de España junto con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Red de Bancos Centrales y Supervisores para la Ecologización del Sistema Financiero (NGFS) y el CDP analizará los riesgos macroeconómicos y financieros derivados de la escasez, la variabilidad y la calidad del agua. EFE Verde

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Ana Tuñas Matilla

Somos Naturaleza, ese es mi lema. Mi objetivo, que no se nos olvide. Somos parte del ecosistema en el que vivimos, no sus dueños. Cuidarlo es cuidar de nosotros mismos. Es nuestra responsabilidad. Mis orígenes están en una aldea de Ourense. Mi contacto con lo rural, unido a mi experiencia en la cobertura de temas de economía o salud, me han permitido enteder que todo está conectado.