La amenaza del fenómeno de El Niño ha vuelto a situarse en el centro de la agenda climática internacional, con alertas de organismos meteorológicos y humanitarios que advierten de un posible episodio fuerte o incluso muy fuerte en el Pacífico durante 2026.
Las informaciones difundidas en las últimas semanas coinciden en que el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico tropical ya muestra señales compatibles con el desarrollo del fenómeno, lo que ha llevado a distintos países y agencias a activar medidas preventivas ante el riesgo de sequías, inundaciones, tormentas, pérdidas agrícolas y daños a los ecosistemas marinos.
La Organización Meteorológica Mundial advirtió el 1 de junio de que existe un 90 % de probabilidad de que El Niño reaparezca este año con una gran intensidad. Según ese organismo, entre finales de abril y mediados de mayo la temperatura de la superficie del mar en la zona de referencia del Pacífico ya se encontraba en umbrales asociados al fenómeno. La OMM recalcó que un océano y una atmósfera más cálidos pueden agravar sus impactos, al aportar más energía y humedad a fenómenos extremos como olas de calor y precipitaciones intensas.
Pocos días después, el 11 de junio, la NOAA de Estados Unidos confirmaba que El Niño se había formado en el Pacífico tropical, con previsión de evolucionar de moderado a fuerte en el otoño boreal y con un 63 % de probabilidad de que las temperaturas superficiales del mar superen en más de 2 grados centígrados lo habitual en su área de impacto. Este organismo señalaba que este escenario puede aumentar la actividad ciclónica en el Pacífico, elevar el riesgo de inundaciones por oleaje, alterar la migración de peces y favorecer la formación de algas dañinas.
La OMM pide «extremar las precauciones» en América Latina ante el fenómeno de El Niño
Áreas en riesgo
Los expertos señalan que la incidencia de este fenómeno y el peligro que entraña variará en función del área geográfica analizada. En los países de Asia y el Pacífico, Tailandia y Australia confirmaron el 16 de junio la entrada oficial de la región en fase de El Niño, que podría prolongarse hasta principios de 2027.
En estas zonas las previsiones apuntan a temperaturas más elevadas, menos precipitaciones y un debilitamiento del monzón en parte del sur y sudeste asiático, lo que se traduciría en escasez de agua, menor producción agrícola, inseguridad alimentaria y estrés socioeconómico generalizado.
La pesca aparece como otro de los sectores amenazados. En Indonesia, representantes del sector explican que el aumento de la temperatura del mar empuja a muchas especies hacia aguas más frías y más alejadas de la costa. Eso obliga a los pescadores a recorrer distancias mayores, gastar más combustible y asumir costes adicionales en un contexto ya frágil. También en Perú las autoridades han advertido de alteraciones en la distribución de la anchoveta y de la presencia inusual de especies asociadas a aguas cálidas en el litoral norte y centro.
En América Latina, varios gobiernos han comenzado a reaccionar. Panamá declaró alerta el 12 de mayo y advirtió que El Niño puede extender sus efectos durante el resto de 2026, con menos lluvias en la vertiente del Pacífico, más días consecutivos sin precipitaciones y posibles impactos sobre recursos hídricos, agricultura, generación eléctrica y el Canal. En contraste, algunas áreas del Caribe panameño podrían experimentar un aumento de las lluvias. La alerta también menciona riesgos para la salud asociados al calor y la deshidratación.
Perú, por su parte, elevó el 16 de junio de moderada a fuerte su previsión sobre la intensidad del fenómeno de El Niño Costero. El pronóstico oficial señala una mayor probabilidad de magnitud fuerte entre junio y septiembre, así como temperaturas del aire por encima de lo normal a lo largo de la costa. Aunque se esperan lluvias ligeras en el norte en el corto plazo, las autoridades ya han recomendado reforzar las medidas de reducción del riesgo de desastres y preparar la respuesta ante la próxima temporada de lluvias.
La amenaza también alcanza a los ecosistemas marinos. El 3 de junio, la NOAA advirtió de un alto riesgo de blanqueamiento de corales en gran parte del Pacífico Norte, incluido Hawái, por el aumento repentino de la temperatura del océano asociado a El Niño. Según sus simulaciones, existe entre un 60 % y un 90 % de probabilidad de un blanqueamiento masivo entre junio y septiembre, especialmente en el Pacífico ecuatorial. Los expertos recuerdan que el calor oceánico provoca estrés en los corales y puede causar su muerte si se prolonga.
Crisis alimentaria
Junto al riesgo ambiental, las agencias humanitarias advierten de una posible crisis alimentaria. La FAO y el Programa Mundial de Alimentos han pedido 202 millones de dólares para proteger a casi nueve millones de personas en 22 países prioritarios de alto riesgo. Ambas agencias prevén que en la segunda mitad de 2026 aumente la probabilidad de sequías, inundaciones y tormentas en partes de África, Asia, el Pacífico y América Latina y el Caribe, con posibles efectos sobre la siembra, las cosechas, los pastos y la disponibilidad de agua. La Cruz Roja, además, activó protocolos de acción temprana en El Salvador, Guatemala y Colombia ante las primeras señales de sequía.
Efectos limitados en Europa
En el caso de España, la Aemet señaló el 2 de junio de 2026 que “no hay una correlación clara y directa” entre la aparición de El Niño y determinadas condiciones atmosféricas en la península, y considera “poco probable” que tenga una influencia significativa. La agencia añadió que algunos estudios apuntan a una posible relación con finales de otoño o comienzos de invierno más lluviosos, pero precisa que esa asociación no siempre se cumple.
Para Europa en conjunto, los fragmentos son más prudentes que concluyentes. Un informe del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, difundido el 15 de junio de 2026, indica que un episodio especialmente intenso podría alterar el patrón habitual y favorecer temperaturas superiores a lo normal, con un calentamiento que se intensificaría hacia la primavera de 2027 en el conjunto de Eurasia.
El Niño o Superniño tiene una influencia climática imperceptible en España




