DESARROLLO SOSTENIBLE

La inversión que destruye naturaleza gana por goleada a la que busca protegerla: 30-1

Ana Tuñas Matilla

Madrid.- Las inversiones que destruyen naturaleza ganan por goleada a las destinadas a restaurarla y protegerla, según el informe Estado de las Finanzas para la Naturaleza 2026 de la ONU, que ofrece una «hoja de ruta» para políticos, empresarios, bancos y sociedad civil sobre cómo y por qué revertir la situación.

Según los datos recabados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), por cada 30 dólares invertidos en destruir naturaleza, sólo se destina 1 dólar a soluciones basadas en la naturaleza (SbN).

Estas soluciones son procesos o acciones basados en los principios de la naturaleza que se utilizan para abordar cuestiones como la adaptación al cambio climático, la gestión del agua, la seguridad alimentaria o la calidad del aire y el entorno y, al mismo tiempo, proporcionan beneficios para el bienestar humano, los servicios ecosistémicos, la resiliencia y la biosiversidad.

Están diseñadas para proteger, conservar, restaurar y usar y gestionar de manera sostenible ecosistemas. Entre ellas se incluyen la restauración de tierras degradadas, la reforestación, la gestión sostenible de recursos naturales, la creación de infraestructura verde y la implementación de prácticas agrícolas sostenibles.

Unos ejemplos prácticos: plantar árboles para reducir el efecto isla de calor en las ciudades o reducir la contaminación atmosférica, depurar aguas residuales con humedales artificiales, proteger las costas «creando» arrecifes de coral o aplicar agricultura regenerativa para recuperar la calidad de los suelos o bio-inclusiva para generar biodiversidad.

El beneficio de invertir en restaurar la naturaleza multiplica por 10 al coste

Crucial ante la triple crisis planetaria

Esa «abrumadora» inversión en actividades que destruyen la naturaleza, que en 2023 sumó 7,4 billones de dólares frente a 220.000 millones destinados a su protección, está alimentando una triple crisis planetaria: cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación.

De la inversión «destructora», el 90 % provino del sector privado y el 10 % del sector público, mientras que en el caso de la «protectora», la proporción fue a la inversa: un 90 % de fondos públicos y un 10 % privados, según el informe.

Del total de inversiones nocivas para la naturaleza ese año, 4,9 billones fueron inversiones privadas en sectores de alto impacto: servicios públicos, industria, energía y materiales básicos. Los 2,5 billones restantes fueron subsidios perjudiciales: combustibles fósiles (1,8 billones), agricultura y uso del agua.

De los 220.000 millones destinados a Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN), 197.000 fueron gasto público (el 5 % más que en 2022) y 23.000 privado, segmento en el que, según los responsables del informe, «existe un potencial significativo de aumento si los gobiernos establecen los incentivos económicos adecuados».

Estos flujos socavan los avances en materia de clima, biodiversidad y restauración de la naturaleza, añade el informe, en el que se aboga por reducir los subsidios perjudiciales y reorientar las carteras privadas lejos de actividades destructivas para liberar recursos y crear espacio para las SbN y la inversión positiva para la naturaleza.

Multiplicar por 2,5 la inversión positiva

Según los expertos, para cumplir los objetivos de acuerdos globales en materia de biodiversidad, clima y desertificación, la cifra destinada a SbN debería multiplicarse por 2,5 y alcanzar los 572.000 millones anuales para 2030 (apenas el 0,5 % del PIB mundial).

De manera simultánea, es necesario revertir las «enormes cantidades» invertidas en actividades con impactos directos negativos sobre la naturaleza, para lo que habría que reformar y redirigir los flujos de capital públicos y privados hacia la sostenibilidad, generando fuertes retornos, resiliencia y alineación regulatoria para el sector privado.

Para  lograrlo, el informe recomienda al sector público alinear los presupuestos con los objetivos de biodiversidad, clima y suelo, movilizar la financiación privada y los sectores económicos para la creación de valor a largo plazo, redirigir los subsidios perjudiciales hacia inversiones positivas para la naturaleza e integrar las SbN en los marcos fiscales y de políticas públicas.

En el caso de sector privado, la clave está en que lo vean como una oportunidad para desbloquear valor a largo plazo y fortalecer la resiliencia, así como en identificar oportunidades de inversión que reduzcan la presión sobre la naturaleza en todos los sectores de la economía real.

Activo agotado y degradado

La naturaleza, de la que todos dependemos, se ha convertido en un activo agotado y degradado debido a una economía construida sobre la extracción de recursos naturales y escasa consideración por los impactos ambientales asociados. En las últimas décadas este proceso se ha acelerado, con más especies llevadas a la extinción, ecosistemas vitales al borde del colapso e impactos económicos cada vez más claros.

Así abre el informe que, por ello, hace un llamamiento al «Gran Giro por la Naturaleza», un cambio de paradigma que implicaría integrar las SbN en todos los sectores clave de la economía y la sociedad (manufactura, infraestructuras, inmobiliaria, energía, agricultura, la silvicultura, turismo…)

Se trata de ver la naturaleza como un activo capaz de mejorar el bienestar humano en áreas urbanas, industriales y rurales, identificando oportunidades económicas para aplicar soluciones basadas en la naturaleza y creando incentivos económicos para abandonar los flujos de capital negativos para la naturaleza, añaden en la carta que abre el informe y firmada por sus máximos responables

«Se necesita valentía y un enfoque de toda la sociedad para trabajar en soluciones prácticas, grandes y pequeñas, que hagan realidad la transición hacia una sociedad positiva para la naturaleza. Este es el mensaje clave de esta cuarta edición del informe y exhortamos a gobiernos y empresas a poner en marcha la rueda para el gran giro por la naturaleza. Trabajemos con la naturaleza, en lugar de luchar contra ella», añaden.

Resumen de las prioridades clave de acción:

  • Reformar los subsidios perjudiciales y alinear los presupuestos con los objetivos de las Convenciones de Río.
  • Ampliar la inversión gubernamental en SbN, en particular en bienes públicos.
  • Establecer regulación e incentivos gubernamentales para alinear la inversión con el valor de la naturaleza y de sus servicios ecosistémicos.
  • Hacer obligatoria la divulgación de riesgos e impactos relacionados con la naturaleza para cambiar los incentivos.
  • Ampliar la financiación combinada y los instrumentos de reducción de riesgos, y desarrollar mercados de naturaleza de alta integridad para movilizar capital privado a gran escala.

EFEverde

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