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Arboles de cumala talados ilegalmente transportados por el río Nanay, en Iquitos (Perú). EFE/Paolo Aguilar/ARCHIVO
BIODIVERSIDAD

La pérdida de naturaleza y cómo puede llevarnos a una crisis financiera como la de 2008

La degradación ambiental y la pérdida de biodiversidad impactan en la economía porque, entre otras cuestiones, reduce la capacidad productiva. Sin embargo, los riesgos que conllevan no están siendo tenidos en cuenta en las calificaciones crediticias de deuda soberana, lo que podría desencadenar una crisis mundial como la desatada con las hipotecas subprime, en 2008.

Todo comenzó en Estados Unidos, cuando, en 2007, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria dejó al descubierto que las agencias de calificación habían pasado por alto los riesgos asociados a las hipotecas subprime o «basura», que se caracterizan por concederse a usuarios de poca solvencia y a tipos de interés más altos.

En 2008, la desconfianza que esto provocó en los mercados desencadenó una crisis financiera mundial que, a la postre, llevó a un multimillonario rescate bancario en España, cuando estalló su propia burbuja inmobiliaria.

83 billones de dólares

Según un estudio elaborado por expertos economistas y liderado por Bennett Institute for Innovation and Policy Acceleration, de la Universidad de Sussex (Reino Unido), el hecho de subestimar los riesgos asociados a la pérdida de biodiversidad implica que mercados podrían estar valorando, gestionando y asignando de forma incorrecta miles de millones de dólares en activos financieros.

El análisis, publicado en Nature, se centra en deuda soberana porque, con más de 83 billones de dólares, representa una fuente principal de inversión pública. Además, su precio (el tipo de interés que pagan los gobiernos por endeudarse) es un determinante clave del potencial de desarrollo; y, además, es el activo al que acuden los mercados en tiempos de turbulencias.

Sin embargo, en muchos países, el pago de deuda podría verse comprometido por la pérdida de naturaleza, algo que no está siendo tenido en cuenta por las agencias de calificación crediticia en sus informes sobre la solvencia de los Estados y su capacidad y voluntad de pagar la deuda.

Cuando las calificaciones pasan por alto fuentes de riesgo nuevas y grandes, las consecuencias pueden ser catastróficas a escala global, como sucedió con las hipotecas subprime en Estados Unidos y que desembocó en la crisis financiera global de 2008, advierten los expertos.

Caída de PIB 

Para llegar a esta conclusión, los autores han evaluado la deuda soberana de 23 países, entre los que se encuentran gigantes como Estados Unidos o China, incorporando a la metodología de las agencias de calificación los riesgos relacionados con la deforestación, polinizadores silvestres y pesquerías marinas.

El impacto humano, económico y financiero a corto plazo de la pérdida de naturaleza es sustancial y las estimaciones indican que incluso colapsos parciales en solo tres servicios ecosistémicos —polinización silvestre, pesquerías marinas y madera tropical— podrían resultar en una «disminución del PIB mundial de 2 billones de dólares anuales para 2030».

En un escenario de colapso parcial de ecosistemas, Angola, Bangladesh, República Democrática del Congo y Madagascar podrían perder más del 15 % de su producto interior bruto (PIB) para 2030, añade el estudio.

Costes disparados

En India, el costes anual de la deuda aumentaría en 49.000 millones de dólares y en China en 70.000 millones, mientras que los pagos adicionales de intereses anuales entre países podrían alcanzar, en el conjunto de naciones analizadas, los 162.000 millones de dólares.

A modo de ejemplo, explican que aunque a corto plazo la tala de bosques tropicales pueda parecer que reduce el riesgo crediticio de un país porque convierte capital natural en ingresos; la realidad es que a largo plazo, lo aumenta, pues reduce la capacidad productiva de la economía, y con ello la solvencia del país.

La pérdida de solvencia hará que los países tenga que hacer frente a mayores primas de riesgo (pagar intereses más altos), lo que limitará sus posibilidades de endeudarse para, por ejemplo, construir infraestructuras o invertir en sanidad o educación, y, al mismo tiempo, elevará su riesgo de impago.

En el estudio, el colapso parcial del ecosistema implica una reducción del 90 % en los servicios de polinización silvestre, una bajada del 90 % en la biomasa total de capturas de la pesca marina y una conversión del 88 % de los bosques tropicales en pastizales o matorrales.

Más de la mitad del PIB depende de la naturaleza

«Nuestros resultados sugieren que los mercados financieros están subestimando sistemáticamente los riesgos relacionados con la naturaleza, con consecuencias para las finanzas públicas y la estabilidad financiera», según los autores, que recuerdan que al menos la mitad del PIB mundial depende de la naturaleza de forma moderada o alta.

Sin embargo, subrayan, la acción en materia de políticas y finanzas de biodiversidad ha quedado históricamente rezagada respecto a los esfuerzos climáticos; y ante la creciente evidencia científica y económica, omitir los riesgos financieros relacionados con la naturaleza en las calificaciones soberanas se vuelve cada vez más problemático.

Actualmente, denuncian, ninguna de las «tres grandes» agencias de calificación incorpora explícitamente en sus metodologías los riesgos financieros derivados de la pérdida de biodiversidad y servicios ecosistémicos. EFE Verde

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Ana Tuñas Matilla

Somos Naturaleza, ese es mi lema. Mi objetivo, que no se nos olvide. Somos parte del ecosistema en el que vivimos, no sus dueños. Cuidarlo es cuidar de nosotros mismos. Es nuestra responsabilidad. Mis orígenes están en una aldea de Ourense. Mi contacto con lo rural, unido a mi experiencia en la cobertura de temas de economía o salud, me han permitido entender que todo está conectado.