Las altas temperaturas y la escasez de precipitaciones, aumentan las probabilidades de que las mascotas sufran golpes de calor y otros problemas de salud. EFE/ Angelo Carco

Las altas temperaturas y la escasez de lluvia, factores de riesgo para las mascotas

Madrid, 25 jul (EFE).- Los episodios prolongados de altas temperaturas, unidos a la escasez de precipitaciones, aumentan las probabilidades de que las mascotas sufran golpes de calor, deshidratación, intoxicaciones y otros problemas de salud, han alertado las veterinarias Mariam Bouzid y Paz Belinchón.

Ambas expertas recomiendan tener «especial cuidado» con ellos en los meses del estío, cuando los termómetros alcanzan sus máximos puestos que, si bien «los golpes de calor pueden ocurrir al aire libre tras practicar ejercicio intenso», también suceden si «la mascota permanece en el interior de un vehículo sin ventilación suficiente».

Otras afecciones, como intoxicaciones y gastroenteritis, pueden originarse en la ingesta de alimentos en mal estado de conservación, pero también de colillas, arena y anzuelos que se cruzan en sus paseos.

La laxitud en los cuidados durante el verano, aseguran estas colaboradoras de la compañía Santévet especialista en seguros de salud para animales domésticos, se relaciona con «la propensión a alargar el tiempo en el exterior», lo que incrementa la posibilidad de que las mascotas contraigan más patologías y sufran traumatismos o heridas producidas en sus exploraciones al aire libre y durante la interactuación con otros animales.

Las infestaciones de parásitos, la dermatitis por picadura de pulga, la ehrlichiosis -transmitida por la garrapata-, los resfriados o problemas respiratorios por el aire acondicionado, las quemaduras tanto de piel como de almohadillas y la ansiedad ante la ausencia del cuidador o por cambios del domicilio habitual son otros problemas detectados por las especialistas.

Prevención de enfermedades

Para prevenir las enfermedades más comunes de las mascotas en verano, Bouzid y Belinchón plantean un catálogo de medidas que incluye evitar paseos en horas de máximas temperaturas y disponer siempre de agua fresca, proteger sus almohadillas ante un suelo demasiado caliente, vigilar al animal para evitar que ingiera materiales como arena o colillas, asegurar que no tenga acceso a la piscina y no modificar su rutina de comida.

También, usar antiparasitarios adecuados y abrir puertas o ventanas en espacios con poca ventilación, aunque vigilando las posibles corrientes de aire y, en el caso de los gatos, prestar especial atención para que no salten. EFEverde

 

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Redacción EFEverde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.