Se trata, según informa AVANQUA, de tres ejemplares juveniles de tortuga boba, que es la especie más abundante entre las tortugas marinas presentes en esta zona del Mediterráneo.
Todas ellas llegaron al Arca del Mar gracias al aviso de pescadores que las habían capturado accidentalmente en sus artes de pesca, una de ellas en Benicarló y las otras dos en Gandía.
Según AVANQUA, los pescadores se han convertido en un aliado esencial en el trabajo para recuperar esta especie llevado a cabo por la red de varamientos compuesta por la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, la Universitat de València y el Oceanogràfic, que ya han recuperado 250 tortugas.
Embolia gaseosa
Para curarlas, los veterinarios del Oceanogràfic las introducen en una pequeña cámara hiperbárica para que puedan reabsorber las burbujas de gas que se han formado en su interior y puedan recuperarse satisfactoriamente. EFEverde
mrc/cbr




