Las poblaciones de lobos, amenazadas por diversos factores y en especial la caza, preocupa «gravemente» a las organizaciones ecologistas y al propio director de la película, quien ha subrayado en varias ocasiones que «los universos del hombre y del lobo pueden ser compatibles ya que, tal como el filme muestra, se necesitan mutuamente para sobrevivir».
[box type=»shadow» ]A este mamífero carnívoro «no hay que temerlo, sino respetarlo, entenderlo y amarlo», ha afirmado este cineasta que también es investigador, biólogo y director de otros largometrajes como ‘Wildmed, el último bosque mediterráneo’ (2014).[/box]
Su nuevo proyecto cinematográfico es «una crónica de esfuerzo y superación que aspira a dar a conocer la importancia del lobo en los ecosistemas ibéricos y sus problemas de conservación», según fuentes de la producción.

Métodos de protección de ganado
‘Barbacana, la huella del lobo’ muestra varios métodos para evitar que la presencia del lobo genere problemas a pastores y ganaderos sin tener que perseguir al animal.
Entre ellos, el uso de perros mastines para cuidar al ganado, medidas de confinamiento nocturno para protegerlo y vallados especiales.
Una de las medidas clave, según relatan los ganaderos entrevistados en el documental, es la que le da título: la ‘barbacana’ es una cuerda que incluye trozos de plástico o tela de color vivo que «desconcierta» a los lobos y cuyo uso se recomienda como «herramienta disuasoria temporal» en las épocas más sensibles para las crías de ganado.
Medidas de concienciación
A fin de concienciar sobre la aportación del lobo al ecosistema, el largometraje también muestra su importancia como regulador de la propagación de parásitos y de la tuberculosis en otras especies que después servirán de alimento al ser humano, como el ciervo y el jabalí.

Además, Menor hace hincapié en su labor a la hora de controlar la superpoblación de otras especies que pueden destrozar o estropear distintos cultivos. EFEverde





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