Las fuentes dijeron que la caza del llamado «elefante de Gourma» o «elefante del desierto» se agudizó con la guerra de 2012 y la anarquía reinante en gran parte del país, y ha alcanzado este año proporciones preocupantes.
Asimismo, acusaron a los grupos yihadistas presentes sobre el terreno de complicidad con los cazadores furtivos, supuestamente por permitirles actuar a cambio de alguna contrapartida económica.
La región de Gourma pertenece al paisaje saheliano de Mali, algo más fértil que el desértico norte sahariano gracias al río Níger, que permite la vida de una masa de elefantes que habitan junto a la frontera con Níger.

Las fuentes subrayaron que la misma existencia del elefante de Gourma «se encuentra en peligro» si no se toman medidas inmediatas de represión al furtivismo y de protección del animal, algo difícil en una región envuelta en la inestabilidad permanente. EFEverde





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