Imagen de archivo de los daños provocados en una carretera por la lluvia. EFE/Pedro Puente Hoyos

Los ingenieros reclaman la adaptación de las infraestructuras al nuevo régimen de lluvias

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La Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales, Puertos y de la Ingeniería Civil ha advertido de que hay que adaptar las infraestructuras al nuevo régimen de lluvias derivado del calentamiento global para evitar incidencias y daños, lo que pasa por invertir en su conservación y mantenimiento, algo a lo que, «desgraciadamente», durante muchos años no se le ha prestado la atención que requería, según su presidente José Trigueros.

Muchas de las infraestructuras, sobre todo las más antiguas, fueron diseñadas para un régimen de lluvias que no es el actual, marcado por sequías más persistentes y unas precipitaciones torrenciales cada vez más intensas y que dañan desde viviendas e instalaciones urbanas, hasta carreteras, vías férreas u obras hidráulicas.

Mapas de riesgos

En este contexto, para los ingenieros, lo primero que habría que hacer, sobre todo en el arco mediterráneo, sería elaborar mapas de riesgos por infraestructuras, que permitiera ver, incluso por colores (rojo, amarillo y verde), los puntos en los que es prioritario actuar.

El rojo equivaldría a máximo riesgo y, por tanto, indicaría la necesidad de una intervención inmediata, mientras que el amarillo señalaría la necesidad de una intervención preventiva y el verde la de un mantenimiento ordinario, ha explicado Trigueros en una entrevista con EFE Verde.

Entre los peligros que conllevan las fuertes lluvias se encuentran inundaciones, embalsamientos por fallos de drenaje, desprendimientos, deslizamientos, socavones, roturas,… que no solo ponen vidas en riesgo sino que conllevan cortes de carreteras o de servicios ferroviarios y cuantiosos daños materiales.

Prevenir 

Debido al cambio climático, llueve de forma distinta y anualmente, tras cada temporal, «gastamos un montón de dinero» reparando infraestructuras dañadas por el agua, ha lamentado el experto.

Sin embargo, como ocurre con los incendios, que «se apagan en invierno» con la puesta en marcha de medidas preventivas, esos daños podrían evitarse si el dinero se invirtiera antes de la llegada de los temporales para preparar las infraestructuras, según Triguero.

«El mantenimiento no se puede hacer después de que llueva. Hay que hacerlo mucho antes (…) me preocupa muchísimo toda nuestra red ferroviaria y toda nuestra red de carreteras, sobre todo en lo que respecta a la estabilidad de taludes y terraplenes. Hemos visto en temporales, incluso en verano, como se desestabilizan estos taludes, caen rocas, hay deslizamientos (…)».

De ahí la necesidad de hacer un mapa recorriendo esas infraestructuras para que expertos geotécnicos puedan ver valorar «dónde tenemos que invertir», ha aseverado, tras insistir en que tenemos un «déficit estructural importante en cuanto a conservación».

Entre esas medidas preventivas, ha señalado obras para la laminación de avenidas. «No es cuestión de hacer grandes presas, hablamos de, por ejemplo, restaurar los bosques de ribera, de obras hidrológico-forestales (…) Tampoco se trata de limpiar los ríos y de hacer que todo sea una barbaridad de hormigón, se trata de gestionar», ha aseverado.

Un invierno de incidencias

Por otra parte, ha subrayado la importancia de las alertas y ha apuntado que la gente tiene que entender que cuando decide suspenderse un servicio, como, por ejemplo, una línea de AVE, es porque «una vida humana vale mucho más que un retraso o no poder llegar a un sitio».

En cuanto a las ciudades, ha planteado la necesidad de revisar los planes de urbanismo porque, en su opinión, hay muchas viviendas e instalaciones (incluidas depuradoras o instalaciones eléctricas) que deberían quedar «fuera de ordenación» porque están en zonas con alto riesgo de inundación y habría que llevarlas a otros sitios.

«Ojalá me equivoque, pero este invierno vamos a sufrir en nuestras infraestructuras el impacto de las lluvias porque todavía no estamos adaptados al nuevo régimen de lluvias», ha lamentado Triguero, quien ha subrayado que la sociedad ya es consciente del cambio climático y sus consecuencias porque ya ha habido «muchísimos desgraciados incidentes y accidentes». EFE Verde

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Ana Tuñas Matilla

Somos Naturaleza, ese es mi lema. Mi objetivo, que no se nos olvide. Somos parte del ecosistema en el que vivimos, no sus dueños. Cuidarlo es cuidar de nosotros mismos. Es nuestra responsabilidad. Mis orígenes están en una aldea de Ourense. Mi contacto con lo rural, unido a mi experiencia en la cobertura de temas de economía o salud, me han permitido entender que todo está conectado.