Madrid, 29 feb (EFEverde).- El 1 de marzo, Naciones Unidas conmemora el Día Mundial de los Pastos Marinos, para poner de relieve “la urgente necesidad de crear conciencia a todos los niveles y de promover y facilitar la toma de medidas para conservarlos y contribuir a su salud y su desarrollo”, ya que se estima que el 21 % de las especies de estos pastos están categorizadas como casi amenazadas, recuerda la Fundación Blue Life (Ibiza Sostenible).
A pesar de que ocupan solo 0’2% del fondo marino, las praderas marinas contribuyen a capturar el 10% del carbono almacenado por los océanos, el llamado “carbono azul”, que puede retener carbono de la atmósfera hasta 35 veces más rápido que los bosques tropicales. Desde la década de 1930, se ha observado un declive de los pastos marinos a nivel mundial: según Naciones Unidas se estima que se está perdiendo un 7 % anual de este hábitat marino clave. Cabe destacar que el 21% de las especies de estos pastos están categorizadas como casi amenazadas, vulnerables y en peligro en la Lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Los pastos marinos forman extensas praderas en las cuales se desarrollan hábitats complejos, altamente productivos y de gran riqueza biológica, asumiendo funciones vitales que contribuyen al buen funcionamiento del ecosistema marino, como son la de filtrar los sedimentos del agua en la que habitan, a la que otorgan un alto grado de transparencia y oxigenación, proporcionar alimento y refugio a miles de especies de peces, caballitos de mar, tortugas… Y, cada vez más, se reconoce la importancia de su conservación y rehabilitación como medida de mitigación y adaptación al cambio climático. Su contribución a regular procesos físicos que favorecen la estabilización y previenen la erosión de la línea de costa, hace que sean considerados como una infraestructura verde.
Entre las causas de su degradación, la más perjudiciales es la acción humana, sobre todo por la explotación de determinadas zonas costeras, la presión turistica, el fondeo de embarcaciones de manera descontrolada, los vertidos o la pesca furtiva.
Un activo valioso
España cuenta con zonas de pastos o praderas marinas privilegiadas y únicas en el mundo, que viven sumergidas en el agua y en áreas poco profundas de las costas, agregan desde la Fundación Blue Life.
Aunque, hasta la fecha, los lechos de pastos y plantas marinas que se desprenden de las praderas y depositan en la orilla a menudo se consideran una molestia para los turistas y algunos residentes, se tratan de un activo valioso para preservar las costas de valor turístico y valorizar el patrimonio natural del territorio. Hay que destacar que estos ecosistemas tienen un papel muy importante en la formación de las playas como organismo vivo, pero también como organismo muerto que forma capas que ayudan a retener y proteger la arena hasta degradarse para formar parte de la misma. Además de actuar como primera línea de defensa natural, siendo efectivo en la protección ante el oleaje y fenómenos meteorológicos extremos, y suponer una opción resistente y sostenible en la defensa costera, que permite integrar la ecología en las soluciones de ingeniería. EFEverde
sfv

La importancia de mantener la conexión entre las praderas de posidonia de Baleares
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