Una imagen satelital del huracán Melissa facilitada por la aplicación Worldview de la NASA. EFE/EPA/NASA WORLDVIEW HANDOUT
DESASTRES NATURALES

Melissa, un huracán con todas las condiciones para «batir todos los récords» y ser «la tormenta del siglo»

Mari Navas

Madrid.- «La tormenta del siglo para Jamaica», el huracán Melissa se ha convertido en uno de los ciclones tropicales más fuertes en lo que va de siglo y podría batir «todos los récords» debido a las altas temperaturas de un mar Caribe con mucha energía almacenada y unos vientos de altura extremadamente, en un contexto de cambio climático que hace que estos eventos sean más extremos y frecuentes.

El huracán Melissa ha dejado al menos 32 personas muertas a su paso por el Caribe, con 23 fallecidos en Haití, 4 en Jamaica, el mismo número en Panamá y 1 en República Dominicana, además de un rastro de destrucción.

En Jamaica, donde tocó tierra con categoría 5, dejó vientos sostenidos de hasta 295 kilómetros por hora, comunidades aisladas, carreteras intransitables y una devastación «extensa» en la ciudad de Saint Elizabeth, según las declaraciones del ministro jamaicano de Desarrollo Comunitario, Desmond McKenzie.

El primer ministro de la isla, Andrew Holness, declaró el país como «zona catastrófica», una palabra que también utilizó la Organización Meteorológica Mundial (OMM) para referirse a la situación creada en la que consideran que será, sin duda, «la tormenta del siglo» para Jamaica.

La situación perfecta

Melissa llegó a Jamaica como un huracán de categoría 5, que es la máxima contemplada en la escala Saffir-Simpson, después de que se formara como tormenta tropical el 21 de octubre y se transformara en el tercer ciclón que este año alcanza este nivel, detrás de Erin y Humberto, aunque ninguno de ellos tocó tierra.

Un fenómeno que, según explica el meteorólogo Francisco Martín en conversación con EFEverde, ha sido determinante a la hora de que se forme un huracán de esta categoría, ya que el mar Caribe -que es extremadamente cálido- se encontraba «inmaculado» debido a que no se había visto afectado por ninguna tormenta tropical que pudiera bajar su temperatura.

«Este año hemos tenido huracanes peces. Se llaman así porque se han formado, se han desarrollado y han afectado sobre todo a las zonas marítimas. Y este es el primer gran huracán que ha tenido impacto mortífero», ha asegurado a la Agencia EFE.

Para que se forme un huracán, es necesario un «germen madre», que la mayoría de las veces es una onda tropical del este de origen africano, que salta desde África occidental en la zona ecuatorial tropical y se va desplazando hacia el oeste del Atlántico tropical, donde se encuentran «mares muy cálidos», según Martín.

Cuando el agua caliente se evapora y sube muy cargado de humedad, se condensa y empieza a liberar energía en forma de calor. «De esta forma, calienta más el aire que lo rodea y hace que el aire siga ascendiendo y  que se vaya creando un ciclón continúo», añade la meteoróloga de MeteoRed Andrea Danta.

Ambos expertos coinciden en señalar que se han dado dos condiciones para que se produzca este huracán: en primer lugar un océano atlántico muy cálido, «con anomalías positivas, en palabras de Danta, y una atmósfera muy húmeda, sin entradas de aire seco y muy poco viento de altura, lo que ha hecho que el movimiento de esta formación haya sido muy lento. 

«Se han dado todas las condiciones para que se diera un huracán de categoría 5, como ha sido Melissa», ha afirmado Martín, quien también ha destacado que cuando un sistema atmosférico se mueve lentamente -como es el caso- «sus efectos en superficie son más dañinos».

El papel del cambio climático

Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC), los ciclones tropicales más fuertes «se han vuelto más intensos» debido a que el cambio climático está haciendo que los eventos extremos sean más frecuentes y severos.

En esta línea, científicos del Imperial College de Londres señalan que este huracán fue cuatro veces más probable debido al cambio climático provocado por el ser humano, ya que el calentamiento causado por su actividad aumentó tanto la posibilidad como la intensidad de la tormenta.

“La temperatura de la superficie del mar en el Caribe es incluso más alta de lo normal y sabemos que el cambio climático ha contribuido a ello. También sabemos que los océanos más cálidos provocan tormentas más fuertes, por lo que existe una relación directa con el cambio climático”, ha asegurado el director del Instituto Grantham del Imperial College de Londres, Ralf Toumi.

Además, otro análisis realizado por ClimaMeter muestra que el cambio climático provocado por el ser humano hizo que las lluvias y los vientos del huracán fueran un 10 % más intensos.

Finalmente, otro trabajo realizado por ClimaMeter muestra que el cambio climático provocado por el ser humano hizo que las lluvias y los vientos del huracán Melissa fueran hasta un 10 % más intensos.

«Hay una variable climática natural y otra modificada por el ser humano. Lo que dice la ciencia actualmente es que habrá menos huracanes, pero más intensos. Eso es lo que dicen las previsiones climáticas», ha asegurado Martín.

El huracán Melissa toca tierra en Jamaica con categoría 5

Danta, por su parte, pone el acento en el aumento de las temperaturas, que es «el principal problema que hay para la formación de estos fenómenos»: «La temperatura del Atlántico en Jamaica, en Cuba y en toda esta zona ha favorecido a que los fenómenos sean muchísimo más fuertes y tengan impactos pues más graves. 

En su previsión para el Atlántico de 2025, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) pronosticó una temporada de huracanes «superior a la normal en la cuenca del Atlántico» debido a unas condiciones neutrales del fenómeno El Niño, temperaturas oceánicas más cálidas de lo habitual, previsiones de viento débil y la posibilidad de una mayor actividad del monzón de África Occidental.

Los huracanes, en cifras

Según los datos de la OMM, los ciclones tropicales son una de las mayores amenazas para la vida y la propiedad y basta «con que un solo huracán toque tierra para arrasar con años de desarrollo».

En los últimos 50 años, se han atribuido 1.945 desastres a los ciclones naturales, que causaron la muerte de 779.324 personas y provocaron pérdidas económicas por valor de 1,4 billones de dólares estadounidenses.

Los ciclones tropicales representaron el 17 % de los desastres relacionados con el clima y fueron responsables de un tercio de las muertes y las pérdidas económicas en este periodo.

En el Atlántico, los cinco huracanes más devastadores fueron el Katrina (2005), Ian (2022), María (2017), Irma (2017) y Andrew (1992).

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