La anaconda verde (Eunectes murinus) es la serpiente más grande del mundo, ya que puede llegar a medir hasta 12 metros de largo, aunque el tamaño habitual no supera los tres metros en los machos y los seis en las hembras.
Según han informado fuentes del CosmoCaixa, los recién nacidos se encuentran en buen estado y están sometidos a los habituales controles de salud, aunque no podrán empezar a ingerir alimentos hasta que muden la piel.
Una especie singular
El recinto expositivo ha decidido que cuando estén en condiciones, los ejemplares serán cedidos a diferentes zoos y acuarios, así como a universidades con proyectos de estudio sobre esta especie para profundizar en su conocimiento.
Se trata de una especie semiacuática que habita zonas poco profundas de aguas lentas, así como sabanas y bosques tropicales.
Es común sobre todo en la cuenca del Orinoco, en el este de Colombia o en la cuenca del río Amazonas, en Brasil, así como en los Llanos inundables de Venezuela.
Sobre la anaconda verde
Las hembras de anaconda verde son ovovivíparas e incuban internamente sus huevos durante unos 7 meses.
Por lo general, de cada puesta salen entre 20 y 40 crías, aunque el récord está en 82, y cuanto mayor es la hembra más alto es el número de crías.
Se reproducen en la naturaleza cada dos años y los recién nacidos son más grandes que la mayoría de serpientes, con unos 200 gramos de peso medio y una longitud de 68 centímetros.
Nada más nacer, las crías ya son totalmente independientes, se alimentan de peces, mamíferos, reptiles y aves y notan la presencia de sus presas por las vibraciones de los movimientos y por su olor.
Prefieren las presas más grandes que ellas y consumen desde caimanes a capibaras, peces, aves u otras anacondas; de hecho, las grandes hembras pueden depredar a los machos más pequeños.




