El Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente de Navarra ha dado el visto bueno al plan de obra para el derribo parcial de la presa de Artikutza, cuya ejecución ha sido diseñada teniendo en cuenta los ciclos vitales de especies emblemáticas que habitan el lugar, como el desmán ibérico, en peligro de extinción, y murciélagos en situación vulnerable.
Los primeros trabajos comenzarán el 18 de mayo y consistirán en rectificar varias curvas de la carretera de acceso a la finca para que pueda pasar la maquinaria pesada, el desvió de tendidos eléctricos, y la construcción de un camino que permita llegar a la coronación de la presa.
Cría de desmán y murciélagos
Con el objetivo de no interferir en la cría del desmán ibérico, sólo se podrá trabajar en la regata de Enobieta entre el 1 de julio y finales de noviembre, aproximadamente, han explicado a EFE fuentes de la ejecución del proyecto.
Para evitar que el ruido haga huir a las hembras de murciélago que habitan en el interior del muro, no podrán actuar sobre el cuerpo de la presa en época de cría, aproximadamente, entre el 1 de junio y el 15 de septiembre.
Según un estudio encargado por el Ayuntamiento de San Sebastián, el interior de la infraestructura alberga importantes colonias de murciélago de herradura grande (Rhinolophus ferrumequinum) y murciélago de herradura pequeño (Rhinolophus hipposideros), ambas especies catalogadas como «vulnerables». Asimismo, aunque en menor número, se han detectado ejemplares de murciélago ratonero grande (Myotis myotis), considerado en peligro de extinción.
Para minimizar el impacto sobre estas poblaciones, la demolición parcial se llevará a cabo con martillo comprensor, en lugar de con voladura con gas, como estaba inicialmente previsto.
Reto ambiental y técnico
El derribo parcial de la presa supone todo un reto técnico, pues será la intervención de este tipo de mayor envergadura hasta la fecha en Europa, y ambiental, por el lugar en el que se encuentra.
Ubicada en Navarra, la presa pertenece al Ayuntamiento de San Sebastián y fue construida a mediados del siglo XX, aunque no llegó a entrar en funcionamiento al cien por cien por problemas estructurales. Tras sufrir un avería en su mecanismo y ante el elevado coste de reparación y conservación, el consistorio optó por su demolición.
Con 43 metros de alto, 180 de largo y 35 de espesor, será la mayor presa intervenida en Europa, superando a la de Vezins (Francia), de 36 metros de altura y demolida parcialmente entre 2019 y 2020.
El objetivo de los trabajos es devolver la continuidad a la regata de Enobieta, que desemboca en el río Añarbe, en la cuenca del Urumea, y favorecer con ello el movimiento de fauna y sedimentos.
Agujero de 7 metros
La obra ha sido adjudicada por 1,2 millones de euros, de los que la mitad serán aportados por el proyecto cofinanciado con fondos europeos Life Kantauribai, y el resto por el Consistorio.
Para el Ayuntamiento de San Sebastián, la obra supone un paso decisivo en la restauración ambiental de uno de los enclaves naturales más valiosos del municipio porque, entre otras cuestiones, permitirá restablecer la conectividad ecológica entre ambos lados del muro.
Para ello, se abrirá una escotadura o «agujero» de 7 metros de anchura en el aliviadero izquierdo, desde la coronación hasta 1 metro por debajo de la cota del terreno.
Esta abertura permitirá facilitar el curso natural de la regata, favorecerá el tránsito de las especies y mejorará la permeabilidad ecológica en un espacio catalogado como Zona de Especial Conservación (ZEC) y perteneciente a la Red Natura 2000.
Los técnicos optaron por la demolición parcial de la infraestructura por entender que es la opción más adecuada desde el punto de vista ambiental y técnico. EFE Verde
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Luz verde al derribo parcial de la presa de Artikutza, la más grande intervenida en Europa




