La acción la ha llevado a cabo Lucas Barrero García, un estudiante onubense de la doble titulación de Biología y Ciencias Ambientales de la Universidad de Gerona, con la colaboración de los responsables del espacio y del ayuntamiento de la ciudad.

Esta institución ya había liberado catorce crías de halcón entre 2001 y 2005 y, ahora, se busca dar continuidad a aquel proyecto de reintroducción.
El halcón es un ave rapaz con una envergadura media de un metro y un peso máximo de un kilo con garras adaptadas a la caza aérea y que no construye nido, sino que deposita los huevos directamente en el suelo.
El asentamiento de una pareja de halcones peregrinos en Gerona contribuiría al control biológico de palomas, gaviotas, estorninos o cotorras, que causan a menudo problemas en el patrimonio arquitectónico y conflictos vecinales.
Varios ejemplares se han visto en los últimos años en la ciudad y, ahora, se busca facilitar el anidamiento en un espacio donde la caja no afecte a la visualización una vez obtenidos los permisos de las administraciones. EFEverde





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